1492547542_450_1000.png

El cambio climático hace desaparecer un río canadiense en solo cuatro días

Cuatro días. Cuatro. Eso es lo ha requerido el cambio climático para hacer desaparecer un río en Canadá. La desaparición de un nevero ha hecho que toda el agua del río Slims cambie de curso cabal en el sentido contrario.

Los investigadores están convencidos de que este caso de piratería fluvial climática (uno de los primeros que hemos podido documentar en vivo y en directo) es una de las ilustraciones más claras de cómo el cambio climático puede cambiar incluso la cosmografía del planeta. Y, gastado lo gastado, razones no les desidia.

Nada por aquí, nadie por allá

Snip 20170418133214

Durante abriles, el Slims ha sido un río que atravesaba un trocito del demarcación de Yukon: entre el nevero Kaskawulsh y el marisma Kluane. El Slims se alimentaba fundamentalmente del deshielo de ese nevero, pero no era un río último. En algunas partes, llegaba a tener 150 metros en su punto más encantado

La primavera pasada, entre el 26 y el 29 de mayo del año pasado, desapareció. El represión tradicional del río era cerca de el ideal para, tras desembocar en el marisma Kluane, encontrarse con el río Yukon. El nuevo represión es cerca de el sur hasta unirse con el río Alsek y desembocar en el océano. Se prostitución, casi con toda seguridad, de la primera captura fluvial producida por el cambio climático de la que tenemos comunicación.

Según explican los investigadores que han estado analizando el engendro, ahora el cauce del Slims (que era navegable en algunas zonas) está prácticamente seco: “El cambio en el paisaje fue increíblemente dramático“, explicaban a The Guardian.

Las consecuencias imprevistas del cambio climático

Climate Cold Glacier Iceberg

Ciertamente, como dicen los propios científicos, es uno de los ejemplos más gráficos de los bienes radicales que puede tener el cambio climático. Efectos que, todo sea dicho, no solemos tener en mente cuando pensamos en él. Yo personalmente podía imagina que, por los cambios de precipitaciones, un río podía secarse; pero el hecho de que cambie de curso es sin duda sorprendente.

Pero encima plantea otra cuestión: en muchos sentidos, que un río desaparezca en cuatro días sin que lo esperáramos incluso nos enfrenta a la cuestión de la imprevisibilidad de las consecuencias del cambio climático.

Imágenes | Nature


Source link

deja tu opinion

Seguinos

Tecnoblog en las redes sociales