De dónde vienen los icónicos nombres de los dinosaurios

La mayoría conoce al notorio T. Rex (Tyrannosaurus rex) que Spielberg encumbró en Jurassic Park, pero hay muchos más. Cuando se manejo de departir de esas estrellas de la Era Mesozoica tenemos nombres para todos los gustos pero, ¿de dónde vienes esos nombres icónicos? Esta es la historia.

Si nos remontamos al principio de los primeros días de la paleontología, con añadir a saurus en un prefijo ininteligible o latín era suficiente. De hecho, el primer dinosaurio en ser renombrado formalmente fue el Megalosaurus en el año 1824. Es verdad que tras este llegó el Iguanodon en 1825, pero podemos proponer que durante el siglo XIX la viejo parte fueron variaciones del saurus.

¿Por qué? La parte griega o del latín se usaba generalmente para resaltar rasgos esenciales de los animales antiguos. Esto ha poliedro circunstancia a incoherencias a la hora de explicar rasgos, sobre todo al eclosión, cuando se tenían pocos datos sobre los dinosaurios. Los nombres de algunas de estas criaturas fueron traducidos de forma pésima precisamente por ello.

Un ejemplo de ello lo tenemos con el Allosaurus, quién a pesar de ser todo un depredador del jurásico y “el animal” por excelencia de las películas de dinosaurios como The Valley of Gwangi, su significado viene a ser “lagarto diferente”. Y es que en su momento sólo había un primer individuo, de ahí nombre.

El método para nombrar a un dinosaurio

En cualquier caso sí que existe un método para nombrar a las criaturas. Mientras que los dinosaurios individuales pueden obtener nombres de mascotas memorables, sus títulos científicos oficiales siguen las mismas reglas que cualquier otro animal. Primero está el nombre del índole -como Brontosaurus– seguido por el nombre de la especie, que en este caso sería excelsus.

También se da el caso en el que los paleontólogos encuentran una nueva especie de un índole existente, por ejemplo el Velociraptor mongoliensis, quién fue renombrado en 1924, pero en el 2008 los expertos describieron una segunda especie que denominaron como Velociraptor osmolskae.

Ocurre que para muchos investigadores nombrar una de estas bestias antiguas es un asunto harto serio. Según explica Lindsay Zanno, del Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte:

Para mí, designar un nombre para una nueva especie de dinosaurio siempre ha sido una tarea pesada.

No sólo los nombres necesarios para la comunicación científica. Los dinosaurios, al igual que los planetas, son estrellas de la civilización civilización pop, estrellas tan importantes que nombrar una nueva especie es todo un evento. Como dice Zanno:

Si se elige con seso, un nombre puede convertirse en un vector para conectar la naturaleza y la humanidad a través de la civilización compartida, para inspirar curiosidad o despertar a una especie muerta en nuestra imaginación colectiva.

B. excelsus sumergido en el agua y un Diplodocus arrastrando su culo. Wikimedia Commons

Como nos podemos imaginar, no todo es seriedad en el maravilloso mundo de nombrar a los dinosaurios. Hay de todo, incluyendo un pequeño espacio para las bromas con nombres oficiales como el Coronosaurus. Por otra parte, tradicionalmente los nombres de los dinosaurios se utilizan para honrar a personas o culturas cercanas al circunstancia donde fueron encontrados.

Desde los abriles 80, los huesos del dinosaurio que encontraron en el río Colville de Alaska fueron categorizados como Edmontosaurus, un herbívoro popular y harto conocido del Cretácico. Pero el año pasado el paleontólogo Hirotsugu Mori y sus colegas anunciaron que estos huesos pertenecían a una especie desconocida anteriormente, a la cual seguidamente nombraron Ugrunaaluk kuukpikensis.

E. annectens. Wikimedia Commons

El nombre completo, que se traduce como “el antiguo cíclope del río Colville”, se derivó de la franja Iñupiaq de Alaska en circunstancia del ininteligible o latín. De hecho, los investigadores piensan que los indígenas de Alaska sabían que los huesos eran de reptiles herbívoros antaño de que los científicos descubrieran los fósiles.

Luego pasaron los abriles y se implantó una “moda” que aún sigue vivo. La de mirar a la mitología para nombrar a los dinosaurios. Según explica Zanno:

Es una guisa de vincular la ciencia con la imaginación, dos caras que a menudo no reconocemos son parte del mismo todo. Nos ocurrió con el oviraptorosaurio. Era obvio que el nombre debía destacar al menos su tamaño cíclope, pero todavía queríamos que transportara al notorio a un tiempo perdido durante mucho tiempo, cuando nuestro planeta se parecía a otro mundo casi inimaginable. Por eso escogimos Hagryphus giganteus, una combinación del dios egipcio Ha del desierto occidental y la bestia del pájaro mítico.

Dicen los investigadores que debemos esperar muchos más nombres. De hecho, estamos en un época dorada de descubrimientos de fósiles, una donde los paleontólogos están nombrando una nueva especie de dinosaurio a un promedio de una vez cada dos semanas.

Y lo mejor de todo es que si las expectativas no les fallan, solamente estamos en el principio de todo. [Smithsonian]


Source link

deja tu opinion

Seguinos

Tecnoblog en las redes sociales