cuando has de prepararte ocho años para un viaj

El otro día hablábamos del que será el primer centro de entrenamiento para astronautas comercial, el cual integrará una centrífuga, cámaras hipobáricas y otras instalaciones, y entonces nos quedamos con la duda. Tenemos alguna imagen acertadamente de reportajes o de películas como ‘Armageddon’, pero ¿cómo es y cuánto dura el entrenamiento que recibe un cosmonauta?

Tras toda una vida desarrollándonos y desenvolviéndonos en un mundo que nos atrae con una fuerza con velocidad de 9,8 metros/segundo al cuadrado y acostumbrados a que las trayectorias tengan un fin por esta misma fuerza y otras, la ingravidez exige que nuestro cuerpo y nuestra mente se prepare para todo lo contrario. Bien la estancia en los habitáculos de las naves o acertadamente las actividades extravehiculares (EVA), toda situación requiere un entrenamiento muy cascarrabias, prolongado y peculiar en ocasiones.

El entrenamiento espacial en la Agencia Espacial Europea (ESA)

En la web de la ESA, hay una explicación de cómo es el software de entrenamientos de la misma. No entra en detalles, pero vemos una estructura dividida en tres secciones principales:

  1. Entrenamiento cardinal
  2. Entrenamiento reformista
  3. Asignación de una representación

En la primera etapa, los aspirantes a astronautas han de aprobar un curso de entrenamiento cardinal que dura un año. En este curso la parte física se fundamente en el educación de técnicas de submarinismo, y la intelectual en el de materias como tecnología espacial y otras del ámbito de las ciencias. También se adquieren conocimientos médicos básicos y el funcionamiento de la Estación Espacial Internacional (ISS).

A este curso de un año le sigue otro, pero de nivel reformista. En esta segunda grado se conocen más a fondo los componentes de la ISS, así como los vehículos de transporte, los experimentos y cómo interviene el centro de control terreno en cada representación.

La centrífuga humana será la que determine si se está preparado para un revoloteo espacial, física y psicológicamente

Una vez finalizo este segundo curso, a los aspirantes ya se les puede asignar una representación. Tras esto lo que se pone en habilidad es la cooperación con el resto te miembros de la tripulación, aprendiendo tareas más específicas relacionadas con dicha representación y participando en los vuelos parabólicos (para la ingravidez). La centrífuga humana será la que determine si se está preparado para un revoloteo espacial, física y psicológicamente.

Vuelo Parabolico Esa Vuelo parabólico para la preparación de una representación Soyuz a la ISS. (Crédito: ESA/ASI-Star City)
Centrifugadora Alemania Esa Centrifugadora humana de la ESA en el DLR de Colonia, Alemania. (Crédtito: Ozzythewise)

¿Y los idiomas? Dado que se visitan distintos centros de entrenamiento (ubicados en Rusia, Canadá, Estados Unidos, Japón y otras localizaciones), el entrenamiento puede incluir el educación de algún idioma extranjero. El inglés no cuenta como opcional, porque es obligatorio.

La preparación de los astronautas de la NASA

Lo que cuentan en la NASA es que para una representación espacial de 10 a 14 días un cosmonauta ha de entrenar entre cinco y ocho primaveras, con un horario medido al minuto, según explica Immanuel Barshi, psicólogo e investigador del Centro de Investigación Ames de la agencia en Moffett Field, California. Y que no se comercio de un software inmutable, sino que evoluciona según el tipo de representación, por ejemplo ahora están trabajando en los métodos de preparación para las misiones más duraderas (pensando en Marte y otros destinos próximos).

Tal y como veíamos en el método de la ESA, los astronautas han de cultivarse el funcionamiento y la estructura de la ISS, familiarizándose con los sistemas de propulsión, el control de temperatura y los sistemas de soporte para la supervivencia (oxígeno, etc.). En este entrenamiento se preparan para la rutina pero todavía para las emergencias que puedan favor, como la despresurización de la cabina.

Lo que todavía practican en esta grado es cómo integrar el trabajo en equipo y la cooperación. Un cosmonauta puede ocurrir mucho tiempo, incluso primaveras, en un pequeño espacio compartido con otras personas, y asimilar ser parte de un equipo es tan cardinal como estar en forma, y para ello se realizan vuelos con aviones de entrenamiento T-38.

La preparación intelectual es otra de las partes importantes y según cuenta la NASA los aspirantes a astronautas han de cultivarse materias que van más allá de la ciencia (mecánica orbital, astronomía, etc.), como la oratoria (para expresarse acertadamente en conocido). Los primeros auxilios son básicos, todavía aprenden procedimientos médicos y cómo estar preparados delante emergencias, así como entrenamientos de supervivencia.

La preparación intelectual es otra de las partes importantes

Pero, ¿es lo mismo entrenar en tierra firme que en el espacio? Evidentemente no, y para ello en todo caso se simulan los diversos ambientes en los que los futuros astronautas se hallarán una vez fuera de la estratosfera, como son los habitáculos de las naves. Para ello tienen mock-ups o modelos a escalade las partes de la ISS, de modo que pueden cultivarse a moverse en esos espacios, ubicados en el Space Vehicle Mock-up Facility.

Simulador Iss Nasa Simulador de sistemas de ingeniería de la ISS en el Centro Espacial Johnson en Houston, Texas. (NASA)

Para la microgravedad e ingravidez existen varios procedimientos de preparación con el fin de que los músculos (y el ser humano en sí) se acostumbre a no pesar. Uno de ellos son los vuelos parabólicos, realizados en cortos periodos (20-25 segundos de pesadez cero) con aviones como los KC-135. Dato estrafalario: el KC-135 es conocido como “Cometa Vómito” (Vomit Comet), con lo que se deduce cuáles suelen ser los pertenencias de esos primeros segundos de ingravidez.

También entrenan con poco que llaman Precision Air-Bearing Floor, una especie de pista de hockey de metal en la que practican el movimiento de grandes objetos en el espacio. Se preparan así para la marcha de fricción y rozamiento, lo cual añade cierta facilidad para desplazar objetos, pero todavía más control (para detener trayectorias y que falta salga disparado para siempre).

Y otro entrenamiento para las condiciones de víctima o marcha de pesadez son las piscinas, en las que se practica para las EVA y los paseos espaciales. La NASA tiene una piscina de 62 metros de liberal, 31 metros de encantado y 12 metros de profundidad con un total de 22,7 millones de litros (el Neutral Buoyancy Laboratory), y en ella llegan a estar en sesiones de hasta siete horas.

Y por otra parte de todo esto, como recordaban en la ESA el educación de otros idiomas es una parte importante, así que en el aparentemente apretado horario del candidato a cosmonauta todavía hay clases de ruso u otras lenguas.

Entrenamiento Eva Los astronautas Scott Kelly (en el medio) y Terry Virts participando en una sesión de entrenamiento sobre mantenimiento en una actividad extravehicular (EVA) en el Neutral Buoyancy Laboratory (donde está la piscina), llevada a parte por por la instructora Sandra Moore. (Créditos: NASA/James Blair)

Prepárate como ellos, pero en casa

En la NASA encontramos poco suficiente más interesante, ya que lo que nos proponen es porfiar esta aparentemente ardua preparación con una tabla de ejercicios que podemos practicar sin condición de asistir a uno de los centro de entrenamiento. Algo dirigido sobre todo a niños y con opciones para aquellas personas que tengan evacuación espaciales, pero que nos dice cuáles son las partes que necesitan más trabajo relacionándolo con su aplicación en el espacio.

Nos sirve todavía para ver qué aspectos o qué partes del organismo han de entrenar, dividiendo el software según las fases de una supuesta representación para la que el sujeto se esté preparando:

  1. Recorrido de agilidad Astro: centrado en estimular los sistemas vestibular, visual y proprioceptivo, así como mejorar la agilidad, la percepción espacial, la lateralidad y la direccionalidad. Se entrena con un repaso de agilidad con conos, partiendo acostado.
    Relevancia en el espacio: los astronautas experimentan problemas de permanencia y control corporal por los cambios de pesadez. La agilidad es importante para estos cambios y se mejoramiento el manejo de los pies.
  2. Regreso a la fase cojín: con el objetivo de mejorar la capacidad y resistor del sistema cardiopulmonar y de otros músculos. Se recorren 1609 metros saltando y moviendo los brazos.
    Relevancia en el espacio: los astronautas deben ser capaces de trastear hasta 10 kilómetros en el caso de que se estropee su transporte (para retornar a la cojín).
  3. Conseguir el tronco de un cosmonauta: abdominales, zambullida, atletismo, sublevación de mancuerna para fortaleces músculos del andorga y la espalda.
    Relevancia en el espacio: en el espacio hay equipos especializados para este entrenamiento legado que es esencial que los astronautas mantengan la musculatura del tronco y sean capaces de volver, doblar, empinar y transportar objetos grandes.
  4. Entrenamiento para aparearse un rompecabezas: puede sonar un poco extraño, pero es una forma de mejorar la agilidad y la coordinación mano-ojo, por otra parte de fomentar el trabajo en equipo.
    Relevancia en el espacio: para combatir la asma durante las EVA y no perder tacto correcto al tamaño y la presión de guantes y traje.
  5. Entrenamiento de fuerza para la tripulación: se trabaja con especialistas en fuerza y acondicionamiento (son trabajos sobre todo de sentadillas y flexiones).
    Relevancia en el espacio: en pesadez pequeña los músculos y los huesos se debilitan, por lo que es fundamental tener fortaleza en estas estructuras para la realización de tareas físicas.
  6. Paseo por el espacio: paseos para incrementar la resistor muscular y mejorar la coordinación e extremidades.
    Relevancia en el espacio: el desplazamiento por el espacio, aunque sea trastear, requiere coordinar manos, pies y brazos al faltar impulsarse.
  7. Explorar y descubrir: transporte de objetos pesados para mejorar el estado aeróbico y anaeróbico. Se levantan mancuerna, se falta, se corre y se camina.
    Relevancia en el espacio: orientado a preparar en las tareas que se llevan a parte en superficie (Luna, Marte, etc.): toma de muestras, trastear con destino a un punto, realización de experimentos, etc..
  8. Salto a la Luna: saltar en una cuerda para aumentar la resistor ósea y mejorar el rendimiento de corazón y el resto de músculos. Se requieren nutricionistas y especialistas en resistor y acondicionamiento para planificar la dieta y actividades físicas que ayudarán a surtir los huesos al mayor nivel de resistor durante la estancia en el espacio.
    Relevancia en el espacio: en el espacio, la ingravidez hace que se alivie la presión sobre los huesos (la que ejerce el peso del cuerpo de forma continua en la Tierra), debilitándolos.
  9. Velocidad de la luz: para la coordinación mano-ojo, las habilidades motrices finas y la comunicación. Se utilizan simuladores.
    Relevancia en el espacio: las tareas en la ISS (como ejecutar con un remo robótico) requieren tiempos de reacción muy rápidos, teniendo en cuenta la exposición a brillo y vientos solares (que pueden enlentecerlo)..
Cambiando Camara Hubble Simulando un cambio de cámara en el telescopio Hubble. (Neutral Buoyancy Simulator, NASA)

La preparación para ir a la ISS en Japón

Como explican en la web de la Agencia Espacial Japonesa (JAXA), la NASA se hacía cargo del entrenamiento de los candidatos a astronautas para la agencia japonesa hasta 1999, cuando se seleccionaron tres astronautas para la ISS. Ellos fueron los primeros en realizar el entrenamiento cardinal en el Centro Espacial Tsukuba (en Japón).

En este caso lo que vemos es la preparación de un cosmonauta cuya representación objetivo es la ISS, y dividen la preparación en cuatro tipos de entrenamiento.
1. Entrenamiento cardinal. Para los candidatos a cosmonauta. Aprenden conocimientos básicos en ciencia e ingeniería y la tecnología con la que trabajan los astronautas, incluyendo preparación física, mental y conocimientos de lengua. Dura un año y medio.
2. Entrenamiento reformista. Cuando pasan a este escalón ya son astronautas (no candidatos), y se les prepara de forma universal para las operaciones en la ISS. Tiene una duración de entre un año y medio y dos.
3. Entrenamiento de modernización o refresco. Una revisión o repaso para el mantenimiento de lo que se ha adquirido en los anteriores entrenamientos. Preparación de un tiempo indefinido antiguamente de asignárseles una representación.
4. Entrenamiento específico. El que se realiza una vez se les ha seleccionado para delirar a la ISS. Dura un año y medio.

Un presente con mejores entrenamientos y un futuro con retos en cuanto a preparación

En la contemporaneidad se dispone de la tecnología adecuada para proporcionar una preparación adecuada, con centrífugas humanas y demás, así como de primaveras de experiencia en estancias en el espacio que han permitido conocer los pertenencias de la misma en nuestro organismo.

Pero la situación era completamente inversa cuando estaba empezando surgir la que sería la carrera espacial, de lo cual hablaron en BBC, haciendo narración al Programa de Entrenamiento de Astronautas de la NASA de 1959, el cual hablaba de que “la función primaria del astronauta es contribuir a la fiabilidad del sistema, ejerciendo funciones de emergencia en caso de que falle el procedimiento automático”.

Según un cosmonauta de la NASA, los rusos concebían el espacio como un dominio extremo y el entrenamiento llegaba a ser una tortura

Piers Sellers, que fue astronauta de la NASA, explicaba a la publicación que antiguamente de destinar al ser humano al espacio había muchas incógnitas que resolver y que cada agencia (en aquel momento, la estadounidense y la rusa) lo enfocó de una forma. Pero lo que ya había era una dura preparación física con tal de mejorar la resistor corporal y que, según palabras de Sellers, los rusos concebían el espacio como un dominio extremo y el entrenamiento llegaba a ser una tortura.

Apollo 17 Entrenamiento para una representación extravehicular (EVA) de la tripulación del Apolo 17 (6 de agosto de 1972). (NASA)

Con el tiempo tanto astronautas como los ingenieros y científicos de las agencias cada vez estaban más preparados y, sobre todo, iban obteniendo datos tras cada tirada tripulado al espacio. Poco a poco se conseguían aparentar las condiciones, empezando con los vuelos parabólicos y recurriendo a las piscinas.

Y lo que sin duda se ha mantenido es la dureza de los entrenamientos, y de que ser cosmonauta es una meta (o un sueño) que implica perseverancia y puede que estar hecho de una pasta singular. Al resto de mortales nos queda seguir sus pasos como espectadores y atender a cómo el constancia y la curiosidad del ser humano hace que los destinos a presentarse sean cada vez más ambiciosos, acertadamente en misiones tripuladas o acertadamente para echar una ojeada a los confines del universo.

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