lin2k8mqvxfqreuowkw3.gif

Crean una inteligencia químico programada para analizar planetas en búsqueda de vida extraterrestre

La entorno de la Tierra, con sus características auroras, captada desde la ISS

¿Qué ocurriría si una inteligencia químico encuentra vida extraterrestre antiguamente que nosotros? La pregunta tiene su miga, pero podemos dejar detrás las conspiraciones de ciencia-ficción. Esa inteligencia químico ya existe, y probablemente sea la que nos encuentre otro hogar habitable en el cosmos.

Científicos del Colegio Imperial de Londres han creado a RobERt (las siglas de Robotic Exoplanet Recognition). Se manejo de un sistema de inteligencia químico basado en una red neural de enseñanza. RobERt está diseñado para hacer con mucha agilidad poco que a los seres humanos nos llevaría décadas: analizar los datos que recibimos sobre la atmósferas de otros planetas.

Hasta ahora conocemos 3.400 exoplanetas de los cuales hay algunos serios candidatos a abrigar vida. Para determinar esto, los astrónomos estudian las frecuencias de luz que son absorbidas o reflejadas por la entorno de cada planeta para calcular la composición de sus gases. Analizar la composición de un solo planeta de esta forma es un trabajo que lleva semanas. Aún peor, cuando terminen de construirse los nuevos observatorios y telescopios que hay proyectados como el telescopio espacial James Webb (que se pondrá en recorrido en 2018), los datos en la nalgas de analizar se incrementarán exponencialmente.

Ahí es donde entre este sistema de inteligencia químico. Sus creadores llevan meses cargando en la red neural más de 85.000 espectros de frecuencia simulados. A estas staff, RobERt es capaz de analizar la composición de gases de la entorno con un 99,7 de precisión, incluso cuando los investigadores tratan de engañar al sistema con datos corruptos.

La plataforma tarda solo unos segundos en determinar si un planeta es habitable o no por su composición atmosférica, lo que lo convierte en una utensilio valiosísima para estudiar el cosmos y determinar con destino a donde apuntar la proa de nuestras naves en un futuro venidero. [vía Popular Science]


Source link

deja tu opinion

Seguinos

Tecnoblog en las redes sociales