Los smartphones plegables llevan siendo un sueño en el campo de la telefonía desde hace primaveras y todo parece indicar que 2018 va a ser el periodo electo para dar el pistoletazo de salida a esta tecnología. Pero ¿estará el mercado dispuesto a admitir a estos novedosos dispositivos?

Samsung ha anunciado hace unas horas sus resultados financieros correspondientes a su primer trimestre fiscal, unas cifras de récord que no por ser esperadas son menos loables. La compañía continúa aumentando sus márgenes de beneficios en diferentes divisiones, con específico mención a los semiconductores, que ya permiten a la compañía sobrepasar a Intel como principal fabricante a nivel mundial. Entre los números, una promesa: el exposición de teléfonos con pantalla plegable llegará a su cúlmen este año.

Aunque esto es poco de lo que ya se llevaba meses hablando, nunca antiguamente una promesa de futuro había parecido tan cercana. Así lo comunica la compañía:

Para el negocio móvil, Samsung continuará sus esfuerzos para diferenciar sus smartphones adoptando tecnologías innovadoras, como paneles OLED plegables.

Las pantallas plegables y el pasado

Hablar de pantallas plegables hasta el momento se ha estrecho, en la estricta puesta en habilidad del término, a la inexistencia. Sí hemos manido, no obstante, numerosos conceptos provenientes de aquellos que más se atrevían a dejar demoler su imaginación y, en algunos casos, patentes y esquemas registrados que parecían dar pie a creer en un divulgación próximo de un teléfono de estas características. Nada más allí de la sinceridad.

También hemos asistido durante los últimos primaveras al divulgación de propuestas de pantallas poco flexibles y curvadas (¿quién se acuerda del LG G Flex?). Este tipo de tecnología, si acertadamente en los monitores y televisores resulta congruo atractiva tanto visualmente como a nivel de uso, en los teléfonos perdió el sentido dada su poca utilidad y, sobre todo, su incomodidad.

La propia Samsung todavía se atrevió a curvar en cierta medida las pantallas de sus teléfonos, con ese asqueroso Galaxy Note Edge, cuyo pronunciado ángulo en el extremo derecho ni era útil, ni daba un aspecto agradable al terminal, ni falta de falta. El resultado ha sido la progresiva desaparición de los teléfonos con curvaturas verdaderamente notables en sus pantallas, reduciéndose a unos paneles sutilmente redondeados que otorgan esa sensación de amplitud y desbordamiento, como ocurre en el contemporáneo Galaxy S8.

Las pantallas plegables y el futuro

El smartphone más fresco que hemos manido con la palabra “plegable” adjunta ha sido el ZTE Axon M, cuyas dos pantallas contaban con una bisagra como punto de unión. Un despropósito mayúsculo que no será recordado por falta bueno, pero que sirve de ejemplo para dejar claro que un smartphone plegable de falta sirve si lo que se pliega no es, precisamente, el panel.

Suponiendo que todo marche según lo previsto y en 2018 Samsung se atreva a lanzarse a la piscina de los smartphones plegables y consiga ejecutar el movimiento con solvencia, podríamos estar en presencia de un punto de no retorno para la industria móvil. Lo único que cerca de pedir es que, de presentarlo, no sea un maniquí a medio terminar que hace acto de presencia con el fin único de aparecer antiguamente que el resto de fabricantes.

No hay ninguna data hipotética para la presentación de este terminal, así como siquiera existe un posible nombre para el mismo –aunque los rumores ya apuntan a un hipotético Galaxy X–. Lo que sí resulta seguro es que no llegará el próximo día 25 de febrero, data elegida por la titán surcoreana para dar a conocer sus nuevos Galaxy S9 y Galaxy S9+ adentro del situación del Mobile World Congress de Barcelona.