Consejos para comprar una TV 2017: qué características elegir

Comprar un nuevo televisor no es poco que debamos tomarnos a la ligera. Habitualmente suele representar un compra importante para la peculio doméstica y el artilugio, por norma común, tendrá que durarnos unos cuantos primaveras manteniendo sus funcionalidades. Hace un par de décadas este posterior punto no era muy problemático, ya que los cambios tecnológicos producidos cada año eran mínimos.

Sin retención, en la hogaño, cada pocos meses asistimos a nuevos avances que dejan obsoletas las maravillas anunciadas con antelación. ¿Cómo comprar un televisor que no se quede anticuado en poco tiempo?, ¿en qué me tengo que fijar?, ¿qué características tiene que tener para que me dure unos cuántos primaveras?

Son preguntas difíciles de replicar dados los enormes cambios en servicios y características, sobre todo ahora que estamos en un punto de inflexión de varias tecnologías. No obstante, podemos reflexionar sobre varios aspectos esencia que deberemos considerar proporcionadamente ayer de encargar nuestro nuevo maniquí.

Tecnología y tipo de panel

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El primer punto a tener en cuenta y quizá uno de los más complejos a la hora de decidirnos es el relacionado con la tecnología del panel del televisor, que va más allá de la resolución del mismo (UHD en la mayoría de los casos, puesto que los fabricantes ya no nos dan a designar). Actualmente existen básicamente dos tendencias: LCD con retroiluminación LED (y sus derivadas como QLED de Samsung) y OLED. Ambas son complementarias y van enfocadas a públicos y tipos de uso proporcionadamente distintos.

OLED (Organic Light-Emitting Diode) es la más nueva en el mercado, no utiliza sistemas de retroiluminación en la parte posterior del panel como LCD, sino que es capaz de encender y apagar los píxeles de forma individual, lo que se traduce en unos negros mucho más puros y realistas con un mejor nivel de contraste y unos colores que destacan más en pantalla.

También tiene mayores ángulos de visualización sin pérdida de calidad, no presenta impresión ghosting ni luces residuales de fondo ofreciendo una imagen perfecta desde cualquier punto en el que miremos la tele, tanto en horizontal como en tieso. Sin retención, tiene varios problemas importantes que todavía no se han resuelto por completo. Para comenzar, tenemos el asunto de las llamadas “retenciones o quemados” de imagen de forma similar a los antiguos modelos de plasma.

Los televisores OLED no son recomendables si vamos a usarlos como educador de ordenador o durante muchas horas al día

En teoría, los nuevos equipos controlan relativamente proporcionadamente este inconveniente, pero aun así no es recomendable dejar imágenes fijas en pantalla durante mucho tiempo. Por ello, si vamos a usar la tele como educador de ordenador de forma frecuente, para tener descubierto el navegador web, para ver canales con logotipos grandes y luminosos, dejar que los niños jueguen a la consola durante horas, etc. OLED no es para nosotros.

El otro gran problema es el relacionado con el degradado de los emisores de luz, que varía dependiendo del color y no tienen una vida útil tan espacioso como en el caso de LCD, por lo que no es recomendable OLED si vamos a tener la tele encendida muchas horas al día (yo diría que más de 4-6 horas diarias).

Entonces, ¿qué tecnología elijo si quiero que mi televisor no se quede anticuado ni se estropee en pocos primaveras? Pues depende del uso que vayamos a darle. Para comenzar, si queremos menos de 55 pulgadas entonces nos olvidamos de OLED, puesto que no se fabrican con menos de ese tamaño. Si queremos 55 o más pulgadas y usaremos el televisor menos de 4 o 6 horas al día principalmente para ver películas y series, echar una partida ocasional a la consola y ver algún canal de la TDT, entonces podemos emplazar por OLED.

De lo contrario, si la tele es el heroína de batalla de nuestro hogar, estará siempre encendida (más de 6-8 horas al día), veremos multitud de canales de la TDT con logotipos e imágenes estáticas, la usaremos para competir a la consola o como educador de ordenador, entonces deberemos emplazar por LCD con iluminación LED. En el caso de que el tema de los ángulos de visión nos preocupe y necesitemos que sean un poco más amplios, podemos dar el brinco a los modelos QLED de Samsung, aunque son proporcionado más caros que la media.

HDR y sus múltiples versiones

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Tras el brinco a la resolución UHD, para muchos el Alto Rango Dinámico o HDR ha sido la verdadera restablecimiento en los televisores que efectivamente está aportando viejo calidad en las imágenes. Su objetivo es reproducir una viso de luminancia más amplia generando más niveles de intensidad entre las zonas más oscuras y claras de una imagen ofreciéndonos un viejo nivel de detalle.

En teoría es capaz de proporcionar negros más negros con blancos más luminosos al mismo tiempo, es proponer, sin que unos interfieran en los otros. El problema es que, como suele suceder en otros ámbitos tecnológicos, no ha nacido como un único en serie, sino que existen por el momento cuatro versiones diferentes que deberemos agenciárselas en las especificaciones de nuestra nueva tele si queremos que no se quede obsoleta, o que podamos extraer el mayor partido en los contenidos de los próximos primaveras.

Los dos primeros contendientes son HDR10 y Dolby Vision. El primero es un en serie descubierto que cuenta con el apoyo de la certificación UHD y que puede ser usado en todos los televisores HDR UHD y los reproductores Blu-ray UHD. Dolby Vision, por el contrario, es un formato propietario de Dolby Laboratories más cominero a nivel de hardware y presente, por el momento, solo en algunas marcas y modelos, como los OLED de LG.

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La viejo diferencia entre uno y otro viene dada por la profundidad de color y el brillo mayor soportado por el panel. Así, mientras que en Dolby Vision hablamos de color de 12 bits, en HDR10 la signo desciende a 10 bits. De esta forma Dolby Vision dispone de 4.096 posibles títulos RGB frente a los 1.024 títulos para HDR10. En cuanto al brillo, Dolby Vision soporta un mayor teórico de hasta 10.000 nits (que en la destreza se quedan en 4.000 adecuado a las limitaciones de las pantallas), frente a los 1.000 nits que ofrece el HDR10.

Existen actualmente cuatro versiones de HDR: HDR10, Dolby Vision, HLG y HDR10+, y es conveniente que nuestra tele soporte el viejo número de ellas

El tercer formato de Alto Rango Dinámico en discordia es HLG o Hybrid Log-Gamma, cuya ocupación es arrimar el HDR a las transmisiones televisivas terrestres, por cable y por mandado. La diferencia fundamental con respecto a sus antecesores es que está pensado para transportar en la misma señal un vídeo convencional sin HDR más una capa de información extra que en los receptores adecuados será interpretada para ocasionar el vídeo con detención rango dinámico deseado.

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Por posterior, hace unos meses surgía un nuevo contendiente de la mano de Samsung y Amazon, quienes anunciaban una nueva versión del HDR10 que han adulterado con el mismo nombre y añadiendo el símbolo “+”, es proponer, como HDR10+. Se proxenetismo de una nueva iteración que incorpora el denominado Dynamic Tone Mapping o, lo que es lo mismo, metadatos dinamicos que indican al televisor cómo usar el HDR espectáculo por espectáculo o incluso fotograma a fotograma, en lado de codificar los datos de forma común para toda la película.

Es una función que, en teoría, estaba soportada por el maniquí propietario Dolby Vision y que ahora Samsung quiere aceptar al maniquí descubierto con HDR10+. De hecho, la marca ha anunciado que sus televisores de 2017 soportarán el nuevo en serie desde el principio y los de 2016 lo harán a través de una aggiornamento. Lo que hará el resto de marcas es todavía una clavo. Lo ideal sería que nuestra nueva tele soporte las cuatro versiones, pero si no, por lo menos de forma directa HDR10 (esta la suelen soportar la mayoría) y a ser posible Dolby Vision, aunque en la hogaño casi no haya contenidos compatibles.

Conectividad

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Un punto muy a tener en cuenta de cara al uso del televisor en los próximos primaveras es el relacionado con su conectividad cableada e inalámbrica. Los contenidos 4K serán cada vez más habituales y ya no es suficiente con conexiones de red a 100 Mbps e inalámbricas con WiFi N. Tenemos que intentar que los puertos Ethernet, si es que los tiene, sean Gigabit y las conexiones WiFi del tipo AC.

Si vamos a usar el móvil para reproducir contenidos musicales o sistemas de sonido externos, necesitaremos, adicionalmente, conexión Bluetooth y, como minúsculo, un puerto óptico para barras de sonido, receptores AV, etc. No está de más una salida coaxial digital, RCA analógica y HDMI ARC (HDMI Audio Return Channel), que nos permite reproducir el sonido de nuestro televisor en un sistema de cine en casa sólo y exclusivamente a través de la conexión HDMI.

Es importante que contemos con varios puertos HDMI 2.0b o incluso HDMI 2.1 (que llegará a finales de año) para no quedarnos obsoletos

Pero lo más importante de cara a no quedarnos obsoletos es que contemos con el viejo número de conexiones HDMI 2.x que sea posible, compatibles con el sistema de protección contra copia HDCP 2.2. La interpretación presente más potente es la HDMI 2.0b, con la que tendremos asegurado el soporte para las nuevas tecnologías HDR, contenido 4K a 60fps con un orgulloso de costado de 18Gbps y la posibilidad de manejar hasta 32 canales de audio.

Sin retención, este año ya se ha presentado la nueva interpretación HDMI 2.1 que trae importantes mejoras en cuanto a velocidad y funcionalidades se refiere. Por ejemplo, será capaz de aumentar su orgulloso de costado hasta presentarse a 48 Gbps y tratar con vídeo de hasta 8K a 60 Hz o 4K a 120 Hz. También tendrá soporte para tecnologías de refresco variable de la imagen para sincronizar la tasa de fotogramas con los dispositivos y evitar el tearing.

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El problema es que no llegará hasta los televisores, reproductores, consolas como la nueva Xbox One X y cables, porque habrá que comprar nuevos cables especiales, hasta finales de 2017 o principios de 2018, por lo que habrá que esperar unos meses más si queremos estar a la última en conectividad para una larga temporada.

Por posterior, no debemos olvidarnos de estar proporcionadamente servidos de puertos USB, si pueden ser 3.0 mejor todavía para el contenido 4K, y de asegurarnos que nuestra tele podrá decodificar los formatos de audio y vídeo más habituales para no tener que servir de un reproductor extranjero, aunque al ritmo que cambian dichos formatos este es un punto que tarde o temprano se quedará anticuado.

Plataforma Smart TV

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Los fabricantes nos venden sus plataformas Smart TV como uno de los puntos esencia de los nuevos televisores, con camino a múltiples servicios, menús sencillos que se mueven con ligereza, control por voz, juegos, infinitas posibilidades de configuración…

Destacan por ejemplo WebOS en los modelos de LG, Tizen en Samsung y, sobre todo, Android TV en marcas como Sony con un viejo abano de aplicaciones listas para descargar e instalar. Sin retención, no debemos confiarnos, ya que el televisor es un dispositivo con una vida útil que asiduamente supera los 5-10 primaveras, por lo que probablemente cualquier plataforma presente se quedará obsoleta tarde o temprano.

De todos modos deberemos asegurarnos que por lo menos tenemos camino a los servicios en streaming actuales más destacados, como el de Netflix o YouTube y comprobar que el movimiento y navegación por las aplicaciones y menús es fluido, sin parones o ralentizaciones, ya que es poco con lo que tendremos que convivir durante primaveras.

En este punto, los televisores de gamas medias-altas suelen ofrecer un mejor rendimiento que los más baratos, ya que el hardware interno es más potente. No obstante, siquiera hay que obsesionarse con tener una u otra plataforma de smart TV. Al final todas son similares (con sus diferencias, claro, pero muy parecidas) y si en unos primaveras se quedan anticuadas con respecto al camino a servicios, siempre podemos acogerse a un receptor extranjero, un centro multimedia, o pincho HDMI para actualizarnos.

Sistema de sonido

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Es uno de los puntos que menos ha evolucionado en los últimos primaveras. Es más, desde la aparición de televisores cada vez más delgados ha involucionado alejándose del televisor en gracia de equipos externos como barras de sonido. La tendencia parece que seguirá por este camino en los próximos primaveras, a pesar de los últimos lanzamientos que apuestan por integrar el sonido directamente en el panel.

Es el caso por ejemplo del nuevo televisor OLED de Sony o de los paneles de LG que emiten el sonido desde la pantalla. Pero no nos engañemos, fuera de que haya algún descubrimiento espectacular en la ciencia sonora en los próximos primaveras, incluso estas tecnologías seguirán necesitando de un subwoofer adicional para complementar las bajas frecuencias.

Lg Cristal Sound 1 Paneles LG Crystal Sound que emiten el sonido directamente desde la pantalla

Es por ello que una opción cada vez más frecuente es considerar los altavoces del televisor como un sistema de sonido auxiliar válido para el uso frecuente de la TDT o series que deberá ser complementado por una mostrador de sonido o receptor AV al visualizar películas de más categoría. ¿Y los formatos de audio envolvente que están llegando a las nuevas teles más caras como Dolby Atmos?

Pues siquiera hay que obsesionarse con este asunto, ya que extraer audio surround desde los pobres altavoces integrados en un televisor es poco menos que una utopía, aunque se acompañen de una mostrador de sonido. ¿Que la tele es compatible con Dolby Atmos y DTS:X? Pues guay, pero si no, no pasa carencia, ya que son formatos pensados para sistemas de cine en casa completos formados por un receptor AV más 7, 9 o 11 altavoces instalados por paredes y techos y no para ser escuchados desde una única fuente como el televisor.

Sintonizador digital de nueva gestación: DVB-T2/S2/C2 y ATSC 3.0

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Un tema que en principio parecería de suma importancia es el del sintonizador de televisión digital. Desde hace poco más de cuatro primaveras se perfilan nuevas versiones de los sistemas de TDT actuales, como DVB-T2 para Europa (aggiornamento del presente sistema DVB-T) o ATSC 3.0 para gran parte de los países americanos (por ejemplo Estados Unidos, Canadá, México, Honduras o El Salvador, pero incluso llegará a Corea del Sur).

En teoría aportan ventajas como una viejo robustez, flexibilidad y al menos un 50% más de eficiencia. De esta forma se puede presentarse a soportar calidades SD, HD, UHD y TV móvil así como cualquier combinación de ambas. De hecho, por ejemplo ATSC 3.0 puede emitir en 4K, con HDR Hybrid Log Gamma, altas tasas de fotogramas por segundo (60 o más fps) y sonido multicanal.

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El problema es que su implantación se retrasa año tras año, o por lo menos eso es lo que está pasando con DVB-T2 en Europa, ya que requiere fuertes inversiones por parte de las cadenas y por supuesto que los televisores lo soporten. No está de más asegurarnos que nuestra nueva tele es compatible con dichos estándares, ya que aunque la viejo parte de modelos fabricados a partir de 2015 lo son, todavía hay aparatos más antiguos a la traspaso que no los soportan.

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