Cómo ocultar tu historial de navegación para que tu compañía telefónica no pueda venderlo

Independientemente de lo que el tren desbocado de Capitol Hill haga con las normas de privacidad de la FCC, todavía hay pasos que se pueden dar para ampararse en Internet. La nueva era de políticas antiprivacidad de Washington tiene graves implicaciones: AT&T, Verizon y Comcast podrán resumir datos sobre tu uso diario de Internet.

“Tu ISP puede vender tu tráfico sin pedirte permiso, y no está claro siquiera si hará falta que te informen”, explica a Gizmodo Jeremy Gillula, un tecnólogo de la Electronic Frontier Foundation (EFF).

La Casa Blanca ya dijo que “apoya firmemente” la derogación de las leyes de la era Obama. Se paciencia que Trump firme el tesina de ley en los próximos días.

Sin las normas de privacidad de la FCC, los proveedores de servicios no solo pueden resumir información sobre las páginas web que visitas. Tu ISP podrá rastrear tu actividad cada vez que accedas a Internet. Si miras el tiempo en tu teléfono, tu ISP podrá enterarse que estás preocupado por la diluvio y anunciar anuncios sobre paraguas. O poco más realista: podría traicionar los datos sobre tus hábitos diarios a una empresa de marketing para que terceros puedan servirte anuncios más relevantes.

Ajit Pai, chairman of the FCC

Pero no todo está perdido si no quieres que las grandes telecos se entrometan en tu vida privada. Existe la posibilidad de que tu ISP te ofrezca la opción de no participar en esa compendio de datos, aunque aún no está claro si estarán específicamente obligadas a hacerlo en marcha de normas de privacidad. La FTC recomienda que los proveedores de servicios ofrezcan esa opción, pero las ISP podrían osar ignorar la recomendación. Tu situación dependerá inevitablemente de cómo tu ISP en particular decida explotar la desliz de normas. De lo contrario, la protección de tu privacidad en Internet en estos tiempos sombríos se limitaría esencialmente a poner una barrera entre tu persona y los fanales indiscretos de las grandes empresas de telecomunicaciones. Permítenos mostrarte cómo.

Usa un VPN

Nuestra primera recomendación es la mejor: acreditar por un servicio VPN. El uso de una red privada supuesto (VPN) es la única forma de asegurarte de que estás accediendo a Internet a través de un canal privado criptográfico. Tus hábitos de navegación aún podrán ser vistos por el servicio de VPN —y por las autoridades, si aplican la ley— pero estarás a incólume de los ISP informador, ya que para ellos tu tráfico procederá de un servidor imprevisible en ocasión de tu casa.

Puedes suscribirte a un servicio VPN tanto para equipos de escritorio como para dispositivos móviles, pero cualquier opción curioso te costará unos cuantos dólares al mes. (En otras palabras: no utilices un servicio VPN sin cargo y esperes privacidad al mismo tiempo). Encontrar el VPN adecuado para ti puede ser una odisea: aquí tienes un Excel detallado que compara las ventajas de los diferentes servicios. Si eres un hábil en tecnología, incluso puedes configurar tu propio VPN, pero el espacio del servidor incluso te costará mosca.

Hay algunas malas telediario, incluso.

“Un VPN no te protegerá de todas las cosas espeluznantes que los ISP serán capaces de hacer”, comenta Evan Greer de Fight for the Future a Gizmodo, señalando que los ISP pueden instalar software de tráfico secreto e inyectar anuncios en el tráfico web cuando haya un VPN de por medio. Esa es una de las razones por las que la FCC aprobó las normas de privacidad de Internet en primer ocasión. Aunque son la defensa más completa contra los espías, el hecho de que los VPN todavía no protejan completamente a los usuarios de Internet resalta lo mucho que Estados Unidos necesitaba esas leyes de privacidad.

“Sin estas leyes, los ISP podrán monitorear, resumir y acumular casi todo lo que haces en Internet y traicionar esa información a los anunciantes y compañías de minería de datos, adicionalmente de usarla para construir un perfil casi completo de tu actividad online”, explica Greer. “Al final hay medidas que puedes tomar, pero también es responsabilidad de nuestros legisladores protegernos”.

Usa Tor

Ahora vamos a ponernos serios. Si verdaderamente deseas abastecer tus hábitos de navegación allá de los fanales indiscretos de las corporaciones y el gobierno, Tor es la mejor apuesta. Sin retención, no es la opción más conveniente ni la más completa. (El uso de un VPN es la más completa, aunque no te proteja del todo).

Probablemente hayas oreja charlar de Tor. Tor es nuestro software de anonimato preferido. Es gratuitamente y relativamente fácil de instalar en un sobremesa. También está acondicionado para Android a través de un paquete llamado Orbot, que es un poco más difícil de instalar. Una vez que lo tienes en funcionamiento, puedes navegar por la web de forma anónima e incluso abrirte camino por la dark web, si eso es lo que te va.

La FCC

Hay un par de desventajas importantes si pretendes usar Tor todo el tiempo. Una: solo te protege de los espías cuando estás navegando por la web con el navegador Tor. Cualquier otra aplicación conectada a Internet, como los clientes de correo electrónico o las aplicaciones de chat, no serán anonimizadas. Dos: Tor no funciona perfectamente en los sitios que ejecutan software de seguridad de Cloud Flare, que son la mayoría de los sitios de Internet. Al saludar esas páginas, es posible que tengas que escribir un captcha para demostrar que eres humano (lo que está perfectamente de vez en cuando, pero la ingenuidad es que muchos usuarios de Tor se ven obligados a escribir captchas cada vez que visitan un nuevo dominio).

Tor no es una opción perfecta para navegar por la web en privado, pero sin duda es mucho mejor que usar el modo incógnito en Chrome o las pestañas privadas de Safari. Como explica Gillula a Gizmodo, estas funciones de los navegadores no te protegen en definitivo si te preocupa ocultar tus hábitos de navegación de un ISP o del gobierno. Ni un poquito.


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