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Cómo hackear tu cerebro para ver seis colores que no existen

Imagen: Graham Kingma

En la retina del ojo hay tres tipos de células fotosensibles que llamamos conos. Cada cono es sensible a la luz de una largo de onda determinada: roja, verde o zarco. Combinando las respuestas de estos tres receptores, el cerebro construye los colores secundarios. Pero asimismo puede ver otros colores que no existen.

Ahí está el magenta, que es un color extraespectral (su luz no existe como tal en el espectro electromagnético; se la inventa el cerebro a partir de una mezcla de rojo y zarco). Pero no nos referimos a eso, sino a otros seis colores que puedes apreciar brevemente si fuerzas un poco los receptores de los fanales y consigues confundir al cerebro.

Cuando miramos poco amarillo brillante, los conos de la retina informan al cerebro de que están siendo estimulados con luz roja y luz verde, pero el cerebro procesa asimismo la desaparición de luz zarco. Esto es importante para poder interpretar los colores instantáneamente y corregir las temperaturas de color (aunque a veces nos confundamos, como ocurrió con el famoso vestido azul y negro, ¿o era blanco y dorado?).

Si interrumpimos ese proceso de calibración, podemos confundir deliberadamente al cerebro y ver colores que en sinceridad no existen. Para ello vamos a explotar otras dos particularidades de la visión:

  1. Los conos de la retina no se actualizan al instante, siguen transmitiendo durante unos milisegundos una vez que el estímulo ha desaparecido. Esa es la razón por la que algunas imágenes con mucho contraste dejan “huella” en nuestros fanales durante unos segundos.
  2. Si la retina envía la misma señal al cerebro durante mucho tiempo, llega un punto en que el cerebro deja de prestarle atención y desarrolla un breve episodio de ceguera. Normalmente no ocurre porque los fanales no paran de moverse de forma natural y muy rápidamente.

Sabiendo esto, procedamos a “hackear” el cerebro. El truco consiste en saturar los conos de la retina mirando fijamente durante un minuto algún color brillante. A continuación apartaremos rápidamente la perspectiva y la centraremos en el color opuesto. Veremos un color sobresaturado, técnicamente imaginario. Unos instantes luego, el cerebro volverá a calibrarse y el emoción se desvanecerá. Puedes probarlo con estos colores:

Para ver el “supermagenta”, concéntrate en el verde y pasa rápido al magenta. Para ver el “superazul”, concéntrate en el amarillo y pasa al zarco. Para ver el “superverde”, concéntrate en el magenta y pasa al verde. Para ver el “superrojo”, concéntrate en el cian y pasa al rojo. Para ver el “superamarillo”, concéntrate en el zarco y pasa al amarillo. Para ver el “supercian”, concéntrate en el rojo y pasa rápido al cian.

Aquí tienes una galería de colores para hacer la prueba. [Mental Floss]


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