Como aparearse tú mismo un dron de carreras por poco plata: agenda de compras

Los drones están de moda. La atención que estos dispositivos levantan entre los consumidores no para de crecer. Lo comprobamos con nuestra guía de compras de drones, donde os propusimos siete modelos de drones para tomarte en serio esta nueva afecto.

Pero no todos los drones son iguales. En esta nueva agenda de compras te contamos todo lo que tienes que aprender sobre los drones de competición y la tira de la importación para que puedas comprar y aparearse tu propio maniquí de carreras por menos plata del que piensas.

¿Cómo son los drones de carreras?

La idea de dron que se suele tener actualmente es la de un dispositivo para demoler y realizar grabaciones de vídeo llamativas. Sin confiscación hay una tendencia en pleno auge que ve los drones como equipos para realizar carreras, desplazarse a toda velocidad por zonas complejas o el interior de edificios, así como lucirse con acrobacias.

En los drones de carrera la esencia es que sean ligeros, pequeños, muy resistentes, ágiles y potentes

Si nos ceñimos a la idea de que un drone asiduamente cuenta con ayuda para el planeo, asiduamente GPS o modos asistidos de planeo, los de carreras podríamos sacarlos de dicha definición y considerarlos meramente cuadricópteros, por ejemplo. Pero la amplia definición que ya asumimos para la palabra dron nos resulta más adecuada. Eso sí, un dron de carreras tiene bastantes peculiaridades que afectan a sus componentes y modo de planeo.

Los drones de competición o para realizar carreras son equipos donde lo principal es la resistor de los materiales de todos los componentes, la velocidad, la capacidad de maniobrar de forma ágil y las baterías.

Las carreras de drones ya se celebran en algunos países como EEUU, y en este 2016 otros se irán sumando, como es el caso de España, donde ya se organiza la Drone National Spain, que será clasificatoria para la World Drone FPV Racing Championship Oct 2016 Hawaii.

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En las carreras se suelen establecer clases, diferenciando a los drones de competición básicamente por sus dimensiones de motor a motor en diagonal. Las más habituales son la clase Mini 250 (medidas de motor a motor de menos de 250 mm), la clase Super Mini 250 (medidas de hasta 330 mm) y la 600 Standard, con MAM de entre 600 y 1000 mmm. Habitualmente no hay restricciones de motor, baterías ni hélices.

Componentes básicos para construir nuestro propio drone de carreras

Aunque hay posibilidad de comprar modelos listos para demoler, lo habitual en el mundo de los drones de carreras es que sea el piloto el configure a su distinción y deyección todos los rudimentos que componen un drone de competición. Sobre esa almohadilla ya podrá modificar o ampliar los diferentes componentes para adecuarse a la situación o sus posibilidades.

En genérico, un drone de carreras puede configurarse y montarse completamente por unos 200-400 euros. Estamos hablando exclusivamente del drone, sin emisora ni posiblemente sistema FPV. Escoger cada aspecto de forma individual y montarlo es una importante porción del atractivo de esta modalidad de imparable crecimiento.

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Chasis o frame

A la hora de montarnos nuestro propio drone de competición, lo más evidente es escoger un chasis o frame. Sobre él irán montados el resto de rudimentos. Cuando vayamos a escoger uno, lo primordial es despabilarse la mejor relación peso-resistencia.

Los frames más usados y recomendados suelen estar fabricados en fibra de vidrio o de carbono. Con ellos conseguimos poco peso y mucha más resistor que con estructuras de plástico, aunque mínimo nos impide iniciarnos en el mundo de los drones de carrera con un chasis de plástico.

Nuestra recomendación es optar por la fibra de carbono, más resistente y con más opciones en el mercado. Es la opción más cara (si encuentras modelos que dicen ser de fibra de carbono pero muy asequibles seguramente tengan truco y escasamente sea alguna capa la que esté fabricada de dicho material) pero por otra parte hay que transigir específico precaución con ella y realizar un montaje minucioso de los componentes, convenientemente colocados y protegidos para para evitar que un posible trastazo o el simple rozamiento pueda provocar un cortocircuito de algún aspecto al ser este chasis un conductor. Además, con chasis de carbono es aconsejable aparearse las antenas de los receptores y vídeo en el foráneo para evitar interferencias.

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Los frames para drones de carreras suelen estar formados por diferentes piezas. Está el cuerpo central, las patas (asiduamente cuatro), los brazos para unir los motores, el cuerpo superior y diferentes partes accesorias que nos servirán para incorporar de la mejor modo posible otros rudimentos como las cámaras para el planeo FPV.

Si tenemos que evitar en el presupuesto podemos optar por combinar piezas de diferentes materiales. Lo imprescindible es que al menos los brazos sean de fibra de carbono, pues es la parte que más sufre en el planeo y por supuesto los golpes.

Los frames de fibra de carbono son los más habituales por su reincorporación resistor y poco peso

En los pack de frames comerciales encontramos todos estos rudimentos, por otra parte de los tornillos, rudimentos de separación e incluso gomas o piezas para aminorar al mayor las vibraciones del drone. Si las logramos aminorar al mayor podremos conseguir mejor control del drone a altas velocidades.

A la hora de escoger un frame para nuestro drone de carreras, por otra parte de las dimensiones del mismo y el material de fabricación, hay que fijarse en detalles como la calidad de la tornillería, que debe ser metálica o de nylon, si lleva placa distribuidora de energía integrada, rudimentos antivibraciones y por supuesto los tamaños de hélice que admite para no tener problemas durante el montaje y el planeo.

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En el mercado podemos encontrar numerosos frames o chasis en diferentes medidas. Los más usados son los de clase Mini250. Uno de los más conocidos es el chasis ZMR250, que cuesta sobre los 30 euros.

Una opción desde una tienda española es el DARC SR250 por 68 euros si queremos un maniquí de fibra de vidrio, o el DARC 210Pro, producto que sale por 75 euros pero que es de fibra de carbono, compacto 210 mm (MAM) y con un peso por debajo de los 100 gramos. Otro frame muy codiciado es el Lumenier QAV210 CHARPU (75 dólares), con dicho nombre en homenaje a uno de los mejores pilotos de drones de competición, que por cierto es gachupin.

Si no queremos ajar demasiado en el frame, existen configuraciones de una sola dormitorio por menos de 10 euros como el HobbyKing FPV250 pero más complicado de aparearse y con beocio resistor. Si por el contrario prefieres ir a lo seguro, el maniquí Blackout Mini H Quad cuesta unos 140 euros y viene con placa integrada.

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Lo mejor de estos marcos es que es muy factible conseguir repuestos, desde la tornillería hasta alguna dormitorio concreta que necesitemos cambiar nosotros mismos.

Si te animas, un buen paso posterior en tu aventura en las carreras de drones es diseñar y fraguar tu propio chasis. Completamente preparado para tus deyección concretas. Las impresoras 3D son un buen socio, y de hecho, uno de los mejores pilotos de España, Alfonso Borja, ha diseñado en colaboración con Juan Antonio García un maniquí que ponen a disposición de todo el que quiera descargarlo e imprimirlo en casa.

Drone de competición para imprimir

Placa PDB

Un aspecto no obligatorio pero recomendable y muy enlazado con el chasis es la placa PDB. Esta parte de nuestro futuro drone va a solucionar sobremanera el montaje de los diferentes rudimentos sobre el chasis, dejando una configuración más limpia y ordenada.

La placa PDB se encarga de organizar las conexiones de los principales rudimentos de nuestro drone así como proveerlos de energía desde la escuadra principal que conectemos luego de forma directa a la PDB.

Placa Distribuidora Mini 36mm

Un paso previo a estas placas son las placas meramente distribuidoras, que nos facilitan persistir un espacio organizado para realizar diferentes conexiones. Un maniquí principal pero muy válido puede salirnos por menos de 5 euros en la tienda de Desde el Aire RC. Si queremos tiendas internacionales y poco muy principal, ésta en Banggood sale por menos de 2 euros.

Una placa PDB no es imprescindible pero nos ayuda mucho en el montaje de un drone de carreras, incluyendo posibilidades de prosperidad que sin ella no serían posibles

Si queremos ir mucho más allá hay que optar por placas PDB avanzadas y creadas en algunos casos para que formen parte del propio chasis o frame. En ellas ya encontramos desde rudimentos accesorios como LEDs o buzzers, hasta filtros de señal y todas las conexiones que necesitamos para nuestro drone. Buena parte de estos rudimentos los podremos añadir de forma individual al drone, pero sería una pesadilla sin este aspecto.

Estas placas, si son completas, hay que cerciorarse de que son compatibles con nuestro chasis, pues sustituyen a una de las dos bases. Por ello incluso podemos perder poco de resistor en el conjunto del drone. También debemos mirar en las especificaciones qué tipo de baterías admite.

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Una de las más reconocidas entre los pilotos de drones de carreras es la fabricada por Overcraft para su chasis ZMR250. El precio ronda los 25 dólares puesta en casa pero es toda una respaldo de que no nos causará problemas por malas conexiones si nosotros las realizamos correctamente.

Si no queremos ajar tanto pero incluso aminorar prestaciones, una opción puede ser la Diatone, que sale por menos de 10 dólares o en tiendas locales, la PDB V2 ZMR por menos de 20 euros.

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Entre las opciones de placas PDB para cualquier chasis están las Matek con BEC de 12v y 5v, que sale por 10 euros.

Hélices

Como estás comprobando, aparearse un drone de competición requiere de componentes con bastantes particularidades respecto a cómo podríamos hacer lo mismo con un drone clásico. La combinación de motor, hélices y un aspecto nuevo (los variadores), es una de las elecciones más críticas para obtener un efectivo drone con el que poder demoler muy rápido, de forma precisa y con seguridad.

Volar con seguridad y agilidad a más de 100 kilómetros por hora requiere de una adecuada disyuntiva de los motores, las hélices y un nuevo aspecto: el variador

Si has volado alguna vez un drone sabrás que las hélices son de los rudimentos que más sufren roturas y desperfectos. Imagínate en un drone de competición pasando obstáculos al contorno y con velocidades por encima de los 100 kilómetros por hora.

Para un drone de competición debemos escoger hélices fáciles de permutar pero sobre todo que sean resistentes y muy ligeras. Las de fibra de carbono vuelven a ser la disyuntiva más adecuada (por otra parte hacen menos ruido en planeo) pero incluso las más cara. El pack de cuatro puede salirnos por unos 12-13 euros.

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Dado que no hay que pensar en las cuatro básicas porque nuestro cúmulo de competición y diversión va a requerir que llevemos bastantes pares para sustituir las que vayamos perdiendo por el camino por roturas y golpes, una alternativa es acudir a las de nylon o plástico reforzado. En estos casos podemos encontrar packs de 4 hélices combinación de nylon y fibra de vidrio que nos salen por unos 3,8 euros o de plástico reforzado con fibra de carbono por menos de 6 euros.

Para escoger una hélice adecuada hay que fijarse en primer oportunidad en el tamaño mayor que admite nuestro chasis y el motor. Para conocer de qué tamaño estamos comprando una determinada hélice, el fabricante suele dar dos número seguidos. Un ejemplo: si se nos indica que unas hélices son de 6×4.5 esto significa que tienen una largura de seis pulgadas y un paso de 4,5.

El paso de una hélice nos indica la distancia en pulgadas que recorre en cada dorso. Cuanto anciano sea, más velocidad obtendremos, pero la inestabilidad será incluso anciano. Lo contrario ocurre con el tamaño: la velocidad aumenta con el tamaño pero en este caso incluso lo hace la estabilidad. Si nuestra disyuntiva son tres palas en vez de dos, tenemos el mismo propósito de más empuje y estabilidad.

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Encontrar el inmovilidad entre tamaño y paso es esencia, pero no depende solo de lo que busquemos sino del motor y su capacidad de empuje combinada con otros factores como la escuadra. Lo más habitual es despabilarse hélices pequeñas pero con gran paso si el motor es más potente, y en modelos Mini250, la combinación 5×3 o 5×4 suele ser adecuada. El precio del pack de cuatro sale por unos 3 euros. Las mismas pero en fibra de carbono se van al doble. Ojo incluso al sentido de giramiento cuando las escojamos.

Motor y variadores

Una vez que tenemos el chasis escogido y quizás las hélices, toca hacer cálculos para combinar de forma adecuada dichos rudimentos con los siguientes: motor, variadores y en última instancia, baterías. Empezamos con el motor, para el que necesitamos la potencia más precisa posible, de modo que la mandato del gas en el emisor sea la más adecuada para las carreras y no se nos quede por debajo ni por encima, pues en uno y otro casos perdemos precisión en el planeo. Lo más habitual es que se trate de motores sin escobillas o brushless.

Por regla genérico y para mejorar la manejabilidad del drone, no conviene que nos quedemos ni cortos de potencia ni nos pasemos. Lo adecuado es que podamos edificar el doble del peso mayor del equipo una vez montado

Por regla genérico, el conjunto de motores de un drone debe ser capaz de edificar al menos el doble de peso mayor que tendrá nuestro cuadricóptero, aunque podemos subir esa relación incluso a tres. Pero lo ideal es que nos movamos en esa potencia el doble del peso mayor para iniciarnos en las carreras. Más potencia significará menos control en pilotos menos expertos.

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En drones de competición, el peso mayor suele oscilar entre los 400 y 700 gramos. Ese peso multiplicado por dos y dividido entre los cuatro motores que tendremos (si es nuestra configuración final), nos indicará el valía que debemos despabilarse en las especificaciones de un motor. Esta signo no es un valía exacto pues tanto hélice como escuadra nos indicarán incluso el empuje que podemos conseguir, así como el consumo que obtendremos.

Una vez decidido el empuje que necesitamos para cada motor, que podría ser de media para un drone de iniciación en la competición y de tipo Mini250, de entre 350 y 550 gramos, toca despabilarse el motor adecuado. Las indicaciones que nos dan los fabricantes son muy amplias, con una buena cantidad de números que podemos comprender de forma sencilla.

Los datos esencia para escoger un motor son el tipo de asno, que suele ser habitual para el tipo de frame que estemos montando, así como el llamado KV. Son las revoluciones por voltio y nos indica las máximas revoluciones que alcanzará el motor con una determinada escuadra. Para drones de carreras nos interesa que este número sea parada. También hay que tener en cuenta el voltaje y amperaje mayor para ese motor.

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Muchos de los fabricantes facilitan todavía más mirar datos de sus motores y ofrecen tablas donde se indica el empuje mayor que obtendremos (peso a edificar por ese motor) según el tamaño de hélice que usemos y la escuadra que dispongamos.

Un ejemplo: un motor que en configuración de 11 V, con escuadra LiPo de 3 celdas, y hélice de 5×3, podría edificar hasta 390 gramos de peso. Dependiendo de qué motor busquemos tendremos diferentes modelos y precios donde escoger. En el caso de nuestro drone de carreras Mini 250 nos podrían encajar desde un maniquí como el ZMR 1804 con 2400 KV por 8 euros, como el ReadyTosky 1806 de 2280 Kv y empuje de 460 gramos por menos de 15 euros, los Sunnysky X2207S por 17 euros, un Emax MT1804 por menos de 13 euros o el clásico Cobra 2204 por 21 dólares.

Los variadores irán conectados a los motores y permitirán controlar de forma individual las revoluciones de cada motor que demandemos desde la emisora en cada momento

Otro número importante a mirar en las especificaciones de un motor es la intensidad máxima que demanda el motor cuando los llevamos al contorno. Si por ejemplo es de 9 A, tendremos que considerar para ellos un variador o ESC superior a ese valía, incluyendo un beneficio de seguridad. Aquí encajaría un ESC de 12 A o incluso de 20 A, ya que solo nos afectará en el peso final el conjunto. Pero, ¿qué son los variadores y para qué se usan en los drones de competición?

Estos pequeños componentes son esencia en un drone de competición. Los ESC son controladores de velocidad electrónicos que se encargan de encargar directamente con cada motor las revoluciones que sacamos en cada momento atendiendo a lo que nosotros le vayamos indicando con los mandos de la emisora.

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Algunos ESC integran el llamado BEC o Battery Elimination Circuit. Este aspecto es un regulador de la energía que nos entrega la escuadra principal, y que con ayuda de un determinado firmware, reparte y limita adecuadamente la energía que necesitan diferentes rudimentos del drone como puede ser el propio variador o ESC, el cual, como en el caso del motor, deja de funcionar si le aplicamos una diferencia de tensión o intensidad anciano que la que soporta.

Algunos modelos de ESC que podemos comprar con variedad de intensidades máximas permitidas son los Emax Simonk, a partir de 8 euros. Si queremos asegurarnos más compatibilidad, los ESC FVT LittleBee funcionan con configuraciones de baterías de 3 y 4 celdas, y son de 20 A. Salen por 19 euros. En estos modelos fíjate especialmente en el firmware cargado, que básicamente puede ser Simonk o BlHeli. Cualquiera de las dos te servirá.

Baterías

A lo holgado de varios puntos anteriores os he citado las baterías. Y les he asociado siglas curiosas como LiPo y 3s o 4s. Esos son los datos que más nos deben de interesar para escoger una escuadra para nuestro drone de carreras, en el que más que la capacidad, conviene afinar mucho el amperaje que necesitamos que nos entregue de forma inmediata.

En drones de carreras usaremos baterías LiPo; son ligeras, de gran capacidad y con descarga rápida para sacarle todo el partido. Pero requieren de un uso y cuidado específico

Las baterías que se usan en los drones de competición son de tipo LiPo (Litio Polímero). Y son proporcionado especiales. Básicamente nos interesan usarlas en drones de carreras porque son ligeras y con diferentes formas para adaptarse a nuestro diseño, suelen presentar proporcionado densidad de carga y por otra parte esa descarga es reincorporación. En el costado cenizo hay que mencionar que son más peligrosas que las habituales y que hay que transigir específico cuidado tanto en la carga como en la descarga de las mismas.

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Las baterías LiPo están conformadas por celdas, cada una de ellas de 3,7 V. Si escogemos una 3s significa que incluye 3 celdas y por lo tanto nos da una tensión de 11,1 V. Una 2s nos daría 7,4 V. Esta signo hay que conocerla porque como hemos indicado, de ella dependerá el empuje de un motor, por ejemplo.

Otro parámetro es por supuesto la capacidad, que se mide en mAh, pero más interesante nos resulta la velocidad de descarga. Ésta queda indicada por el número C en la propia escuadra. Si la nuestra es 20C con capacidad de 2000 mAh, podremos obtener hasta 40 A (20Cx2A) de descarga máxima. Lógicamente cuando anciano sea esa descarga menos tiempo de planeo o autonomía dispondremos. En este ejemplo la escuadra se nos descargaría en solo 3 minutos si usáramos en todo momento ese valía mayor (120 A/min dividido entre 40 A)

Como habrás imaginado, la carga de estas baterías LiPo no es la clásica. Los cargadores son especiales para permitir una carga a la velocidad mínima recomendada por cada fabricante (que puede ser incluso 1C) y que la vida útil de las celdas sea reincorporación. Comprar un maniquí que pueda estar de moda con viandas USB o de 12 V como la de los coches no es mala opción. Pero es más importante la calidad del mismo para evitar accidentes o incendios de las baterías. Si por otra parte lleva función de sensato (para que la carga se las celdas se realice por igual), mucho mejor.

Respecto a las baterías LiPo, hay que tener precaución incluso con el modo de almacenarlas y el calor, que no debe ser excesivo o resultarían peligrosas.

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El precio de las baterías es proporcionado diverso. Hay modelos con capacidad de 2200 mAh que salen por 16,50 euros, pero lo habitual es que con menos capacidad tengan precios más altos dependiendo de la velocidad de descarga. Un maniquí de escuadra de 1000 mAh con hasta 90C de descarga sale por 18 euros, pero si esa descarga es extrema (hasta 130 C), un maniquí de 1300 mAh sale por 35 euros. Si nos vamos a más capacidad, un maniquí 20C con 4000 mAh nos costaría sobre los 45 euros.

Dependiendo de si queremos un planeo agresivo (más velocidad de descarga) o autonomía de planeo, escogeremos una combinación de escuadra u otra. En todo caso debemos hacernos con varias unidades.

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Respecto a la descarga, nunca debe quedarse a menos de 3V por celda. Unos rudimentos que no son obligatorios pero sí muy recomendables son los avisadores de escuadra. Estos dispositivos se encargan de avisarnos cuando la escuadra está cercana a venir a esos 3V por celda que queremos evitar. Una alternativa es tener telemetría en el maniquí para monitorizar, entre otras cosas, la carga de la escuadra.

Los avisadores para baterías LiPo podemos instalarlos adyacente con alarmas para que se produzca un aviso sonoro y que nos sirva incluso en caso de pérdida de señal. Si eso ocurre, el drone emitirá un sonido para que podamos localizarlo.

Controladora y receptores

El posterior aspecto que debemos incorporar a la tira de la importación de nuestro drone de carreras es la controladora. Este “cerebro” recopilará datos, nos devolverá información y gestionará órdenes destinadas a que nuestro planeo esté en todo momento bajo control. Para drones de carreras es importante que el peso y tamaño de este dispositivo sea estrecho.

En este apartado no hay muchas opciones recomendadas y podemos limitarnos a escoger la sencillez de la controladora CC3D, que sale por unos 30 euros, o lo reformista del maniquí AfroFlight Naze32, que nos costaría más o menos lo mismo, unos 27 euros.

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Otro aspecto que vamos a escasear en nuestro drone es el receptor o enlace con nuestro emisor o mando. Aquí incluso queremos la máxima reducción de peso y tamaño, pero sin dejar de costado que necesitamos bastantes canales para el planeo.

Un maniquí muy adecuado para nuestro drone de carreras sería el FRSKY D4R-II con 8 canales y un precio de menos de 40 euros.

Emisora

Sobre el papel, con los rudimentos anteriores ya tenemos presto nuestro drone de carreras. Si ya volabas otro tipo de drone más clásico es probable que ya contaras con la emisora. Si no es así, no hay mínimo de específico en la que necesitas para un drone de competición, así que puedes escoger la que mejor se adapte a tus deyección, preferencias o presupuestos.

Lo principal de tu emisora es que cuente con canales suficientes, pues por cada uno de ellos enviaremos la señal de determinados rudimentos de control y funciones. Y que sea compatible con la señal del receptor que hayamos montado en el drone (o al revés), pues los que vienen de serie con algunas emisoras suelen ser generales y demasiado grandes.

Un maniquí muy recomendable para planeo de drones es la Taranis de FRSKY. Su precio es proporcionado parada, 277 euros en Desde el Aire RC, pero merece la pena si quieres tomarte las carreras de drones en serio. Tiene telemetría, es muy configurable, opensource, y si configuramos avisos nos pueden ser muy aperos los altavoces integrados.

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Otra opción es la Turnigy 9XR que sale por menos de 60 euros o si queremos poco incluso más de ocasión, una básica de seis canales se nos quedaría en menos de 40 euros.

Sistema FPV

Volar nuestro drone carreras es posible sin sistema de visión en primera persona, pero menos apasionante y seguro. A poco que quieras sacarle partido o ir más allá vas a escasear un sistema FPV, el cual difiere proporcionado del que se usa en drones clásicos.

En los drones de carrera, por tamaño, precio y retardo, las cámaras que se usan son analógicas, y son casi imprescindibles para poder sacar todo el partido a nuestro drone de competición

Aquí la cámara no tiene por objetivo tallar lo que ve el drone (mínimo nos impide aparearse un complemento para transigir una GoPro en el drone de carreras y tener esas grabaciones) sino ayudarnos con el pilotaje del drone a altas velocidades, distancia y lugares que escapan de nuestro control visual directo.

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El sistema FPV de un drone de carreras se compone de la cámara (asiduamente analógica por su bajo precio y retardo leve, el aspecto de visualización (lentes o pantalla externa) y los transmisores/receptores de vídeo con sus respectivas antenas, que incluso deberemos colocar en el chasis de nuestro drone.

En el caso de las cámaras analógicas, la calidad la vamos a poder determinar por el número de líneas horizontales o TVL. Una signo de unas 600-700 TVL es más que suficiente. Aquí efectivamente nos interesa, de nuevo, que sea un aspecto de muy poco peso y pequeño. Cámaras con 700 TVL y que admiten varias tensiones de funcionamiento (podemos conectar varios tipos de baterías LiPo, por ejemplo 3s o 4s) sale por unos 35 euros.

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El emisor que asociemos a nuestra cámara conviene que sea diligente y con una potencia de teledifusión que no tiene por qué ser reincorporación. Con uno de 200 mW nos bastaría pero no hay problema en escoger de más (600 mW) o de menos (25 mW). Cuando más pequeño menos magnitud tendremos, así que dependerá de si vas a darle un uso más allá de las carreras, convendrá que la potencia sea anciano o menos. Un emisor para drones de carreras sale por unos 40-60 euros.

Los emisores pueden funcionar en varias bandas de frecuencia, pero lo habitual es que escojamos uno para la de 5.8 Ghz, la que se usa asiduamente y que permite transmisores de muchos canales para que en las carreras participen más usuarios. La que elijamos que sea de al menos 32 canales. Esta frecuencia es por otra parte la mejor disyuntiva si nuestra emisora, como está previsto, funciona en la pandilla de los 2.4 Ghz. Un emisor adecuado para nuestro drone nos puede salir por unos 40 euros.

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El tercer aspecto que necesitamos en unos sistema FPV es el receptor de la señal de vídeo que nos enviará la cámara montada en el drone. Aquí lo que debemos tener en cuenta es que trabaje en la misma pandilla que el emisor y con suficiente canales. Un receptor de 5,8 Ghz y con 8 canales nos podría salir por unos 25 euros.

Para mejorar esa recibimiento de la señal de vídeo podemos recrearse con diferentes configuraciones de antenas, pero debemos asegurarnos de que los conectores son compatibles, así como la frecuencia de trabajo de las mismas. Las más adecuadas para drones de competición son las de polarización circular multidireccional, que nos permite admitir y destinar señal en todas direcciones y no tener que ir moviéndonos en búsqueda del ángulo espléndido con nuestro drone. Conviene pues que no usemos, si podemos evitarlo, las que vienen de serie en los receptores/emisores que compremos. Este tipo de antenas nos salen por unos 15 euros la pareja.

El extremo aspecto para nuestro sistema FPV es el de visualización. Aquí podemos optar por pantallas externas o que acoplamos a nuestra emisora (salen por unos 120 euros con diagonal de 7 pulgadas), o lo más habitual, unas lentes.

Aquí hay opciones específicas y preparadas para FPV de drones de carreras, con pantalla de 5 pulgadas, y que salen por unos 70 euros. Una alternativa menos aparatosa, más ligera y cómoda, y que es de las más usadas son las de Fatshark, aunque aquí el precio se dispara proporcionado. El maniquí Dominator V3 nos costaría por encima de 350 euros, precio similar a las Skyzone SKY02.

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Cómo aparearse un drone de carreras

Tanto si ha comprado un pack completo con todos los rudimentos necesarios para tener tu drone de carreras (menos emisora y sistema FPV), que puede salirte por menos de 150 euros, como si has decidido ir dormitorio a dormitorio con una selección más personal, habrá un momento en que debas aparearse todo para comenzar a demoler.

Esta parte del montaje es para muchos la más esperada, y no tiene por qué detener una vez construido el drone. Modificar componentes conforme vayamos mejorando o arreglar los previsibles desperfectos por nuestros vuelos son todo un desafío de lo más apasionante si te gusta este mundo y el DIY.

Imagen | TheVerge.


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