así se enriquecen los creadores de las “fake news”

En diciembre de 2016 Facebook declaró la guerra a las ‘fake news’, a posteriori de que varios medios descubrieran que en una entrada de Macedonia un clase de jóvenes ganaba mucho parné a costa de aprovecharse de la plataforma para difundir noticias falsas beneficiosas para Donald Trump.

Unos días ayer, Google había suspendido los anuncios de AdSense con los que Boris, uno de los protagonistas de esta peculiar industria, obtuvo en torno a 16.000 dólares en tan pronto como cuatro meses. “Aquí no podemos ganar dinero con un trabajo real”, contaba a Wired.

Obtener ingresos es uno de los dos grandes incentivos para los creadores de noticiero falsas. El otro es influir ideológicamente en la muchedumbre para motivar adhesiones o posturas contrarias en un ámbito político concreto, tal y como recordaba Madhav Chinnappa, director de relaciones estratégicas y noticiero de Google Europa, en una reunión de la Asociación de Medios de Información en Madrid.

A pocos metros de la sede de ese acercamiento, en el Congreso, las ‘fake news’ ya habían entrado en la agenda de los diputados y el Gobierno las incluye en su logística de seguridad doméstico. El interés y la preocupación por la desinformación crece en España mientras algunos medios juegan al conclusión para obtener beneficio de ello.

La rentable escalera de la mentira

Es relativamente viable hacer parné con noticiero falsas gracias a la descuido de supervisión que implica la automatización en grandes volúmenes de información y operaciones. Si un becario crea una web que aloje esta clase de contenidos, en pocos minutos puede rodearlos de publicidad gestionada a través de servicios variados como AdSense, Infolinks o Popunder. El división de control en estos casos a menudo se reduce a comprobaciones rutinarias para certificar que no hay contenidos sensibles como pornografía o armas.

Una vez armada la estructura de monetización del sitio, hace descuido conseguir tráfico, y Facebook y Google son los mejores aliados al respecto. Invertir un exiguo presupuesto en publicidad en esas plataformas puede atraer a usuarios adecuadamente segmentados como para que su encuentro, por otra parte de posibles clics e ingresos, proporcione más difusión natural y gratuita a través de la obra de compartir o enlazar. Solo queda sentarse y esperar resultados.

Si una novedad falsa echa a rodar y llega a cada vez más muchedumbre, los céntimos que supone cada clic en un anuncio se pueden convertir en cifras muy respetables. Dimitri, otro de los jóvenes creadores de contenidos fraudulentos desde Macedonia, aseguraba a NBC sobrevenir ingresado 60.000 dólares en seis meses gracias a los clics de los partidarios de Trump. Esa misma audiencia proporcionó a los creadores de libertywriters.com hasta 40.000 dólares al mes en los meses previos a las elecciones de EEUU.

Ejemplo de novedad falsa sobre Donald Trump con más de 6.700 compartidos (fuente: Mediashift)

Por tanto, la responsabilidad de los grandes agentes de internet es transversal en el problema. Google ofrece soporte para monetizar noticiero falsas aunque lo retire si media denuncia y comprobación, y igualmente recibe parné de la promoción de estos contenidos. Y la publicidad de Facebook igualmente es utilizada para difundirlos, por otra parte de que pueda servir de viralizador natural a coste cero, incluso con páginas que reúnen a audiencias respetables.

La plataforma de Zuckerberg ya anunció hace meses que bloquearía los anuncios de páginas en las que se detecten noticiero falsas de forma repetida, aunque este experimento pone en cuestión su efectividad. Por su parte, Google igualmente ha anunciado que trabaja en la perfeccionamiento de los controles, aunque hace algunas semanas se descubrió que estaba mostrando anuncios de contenidos fraudulentos en sitios que precisamente se dedican a combatirlos y un referencia número en millones los ingresos del buscador gracias a las noticias falsas.

¿Qué hace mi marca ahí?

El problema de la descuido de control se acentúa con el auge de la programática. Se negociación de una puja cibernética de anuncios en tiempo actual que en existencia ofrece un control escaso a las dos partes: tanto a quien paga porque su marca figure en alguna parte como a quien cobra por reservar un espacio en su web para mostrar una publicidad que en existencia no conoce. Es inalcanzable supervisar el contenido de operaciones tan rápidas y numerosas, indemne cuando ya se han hecho y están ofreciendo resultados.

Por eso en los últimos tiempos se va imponiendo el concepto de ‘seguridad de marca’, que se friso en que cada vez más empresas quieren cerciorarse de que no aparecerán en sitios poco recomendables para su imagen y siquiera financiarán de esa forma webs contrarias a sus títulos. Entre ellas, las de contenidos fraudulentos.

Instrumentos como ads.txt (una tira de dominios permitidos para anunciarse) contribuyen a que las marcas puedan ampararse de aparecer en sitios inadecuados de noticiero falsas que a menudo simulan ser medios respetables. A veces los creadores de esta clase de webs optan por dominios que recuerdan a los de publicaciones conocidas o adecuadamente le dan un aspecto parecido a su web, de forma que se llevan parné que correspondería a esos medios.

Esas historias raras bajo las noticiero

Seleccion Recomendadas Ejemplos de noticiero “políticas” (algunas falsas, otras exageradas) que aparecían en los módulos de recomendaciones mezcladas con artículos normales durante verano de 2016. Fuente: Wired UK

Otro de los motores esenciales para obtener ingresos de noticiero falsas son los servicios de recomendación de enlaces que muchas páginas emplean actualmente. Son módulos que por lo común se ven al final de los contenidos, basados titulares clickbait (engañosos, torticeros, sensacionalistas) para atraer el reventón del leyente, servidos por Outbrain, Taboola o la ya mencionada RevContent.

Todos ganan con estas redes de contenido sugerido, indemne los usuarios. Pablo Reyes, creador de varias páginas de noticiero falsas entrevistado por BuzzFeed, aseguraba que “mientras los anuncios sean servidos a muchedumbre actual, no hay problema“, aludiendo a que no les importa trabajar con contenidos fraudulentos. Donde sí lo hay es en medios fiables que utilizan algunos de estos sistemas de recomendación, por lo que tras contenidos creíbles y trabajados hay otros que no lo son tanto.

Cómo desmontar el negocio de la desinformación

Facebook llegó hace un año a acuerdos con entidades verificadoras para que indicaran a los usuarios si un contenido resultaba más o menos verosímil, pero el funcionamiento del sistema no dejó de estar en cuestión. Algunos de los periodistas que trabajaban en él hablaron con The Guardian acerca de conflictos de intereses y mecánicas mejorables, y un estudio alertó de que las noticiero falsas no etiquetadas cuentan ahora veterano presunción de veracidad, lo que implica un nuevo problema de escalera.

Por todo ello la plataforma ha decidido dejar de marcar los artículos en disputa, y ofrecer en su oportunidad otras visiones del mismo tema, de forma que los usuarios puedan tener contexto para lanzarse sobre su fiabilidad, poco que ya estaba en pruebas desde abril. El equipo de diseño de producto del News Feed de Facebook lo explica en Medium, apelando entre otros argumentos a una investigación que vincula el impresionado con el refuerzo de la perspectiva para quien comparte poco desleal. Otro estudio sugiere que aportar varias puntos de apariencia sobre un mismo asunto resulta efectivo para neutralizar noticias falsas.

Facebook Noticias Falsas Cómo negociación ahora Facebook la “desinformación en el News Feed”

De la pertenencias de la atención a la pertenencias de la confianza

Al ganancia de las iniciativas de cada empresa, Google, Facebook y Twitter han unido recientemente fuerzas en torno a un plan impresionado por ‘indicadores de confianza’, que permita a los usuarios establecer la credibilidad de lo que se encuentran en base a quien lo publica.

Ese concepto está igualmente en la saco de la perfeccionamiento de la visibilidad de logos e información asociada a los creadores de contenidos en Facebook. La plataforma negociación de que los usuarios puedan evaluar esos contenidos desde la credibilidad que le inspire la autoría. Este cambio contribuye a corregir el hecho de que aproximadamente la mitad de los usuarios no recordara quién había publicado una novedad que se había antagónico en la plataforma, lo que incrementaba el aventura de difusión involuntaria de noticiero falsas.

La finalidad de esas iniciativas es someter la visibilidad de este tipo de contenidos, lo que a su vez tendría consecuencias en el tráfico y la capacidad que tengan sus creadores para originar ingresos basados en escalera con ellas. Y igualmente para aminorar las posibles consecuencias en la política interna de cualquier país, el temor que ha hecho que en Irlanda ya se planteen multas de hasta 10.000 euros o penas de prisión de cinco abriles por difundir noticias falsas.

Imágenes | Pixabay


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