La venida de los nuevos teléfonos Pixel supuso el paso definitivo de Google en su senda por disponer de una abanico de productos de hardware con los que producirse a competir con los grandes fabricantes del mercado. El camino de los Pixel 1 y 2 –y sus variantes XL–, no obstante, está siendo extremadamente complicado: durante todo 2017 la compañía de Mountain View consiguió comercializar un número inferior de dispositivos de los que Apple, la otra gran californiana, logra colocar en el mercado durante el transcurso de una semana.

Con el primer Phone by Google la compañía buscaba posicionarse de guisa directa en el segmento parada de la telefonía, el más difícil a la hora de arañar ventas de otras marcas más consolidadas y con primaveras de experiencia. Esto llevó a conocer el pasado mes de junio que, tras 8 meses en el mercado, el Pixel y Pixel XL habían cogido el millón de unidades vendidas. Unos números muy bajos que, a la conclusión del año 2017 –con los nuevos Pixel 2 mediante–, habrían ascendido hasta las 3,9 millones de unidades, según estimaciones de IDC (Google no reporta datos exactos de dispositivos vendidos), en ventas combinadas de uno y otro modelos.

Si proporcionadamente es cierto que en este conteo los nuevos Pixel –que ahora parecen estar convenciendo más que en su primera traducción– han contado con poco más de 2 meses en el mercado, no lo es menos que los resultados están muy alejados de poder ser considerados como satisfactorios. Máxime para una compañía de la talla de Google.

Una imperfección de polvo en el mercado de smartphones coetáneo

Con rodeando de 1.500 millones de smartphones en el mercado, las 3,9 millones de unidades vendidas de Google no se antojan demasiado espectaculares. Pero, y aunque las comparaciones son odiosas, la posición de los Pixel respecto a otras empresas consolidadas se hace aún más trascendental tomando los últimos resultados trimestrales de Apple como remisión. La empresa de Cupertino vendió durante 13 semanas un total de 77,3 millones de teléfonos, lo cual hace una media de casi 6 millones (5,94) a la semana.

Realmente, dadas una y otra trayectorias, no es demasiado adaptado querer equiparar a ambas empresas en lo que a ventas de smartphones se refiere, pero sirve para hacer cédula la falta de alivio que Google ha de conseguir de guisa urgente si quiere salir a despuntar algún día en este circunscripción. Los nefastos canales de traspaso y opciones de comercialización son, a día de hoy, un problema a la hora de hacerse con los dispositivos de la compañía que incide de guisa obvia en estos resultados.

Esto es poco que quiere mejorar Google con el rediseño de su página web, que quiere afrontar a la traspaso de hardware y, especialmente, con el ampliación de mejores productos. Para tal fin se llevó a lado la adquisición de talento de HTC por 1.100 millones de dólares. La núcleo a despejar ahora es cuánto impacto tendrá todo esto en las ventas de los futuros Pixel que, probablemente, saldrán a finales de año.