Alguien está mandando juguetes sexuales a la gente por Amazon

Cuidado con el próximo paquete que recibas de Amazon. Puede contener un bártulo para adultos no solicitado. Al parecer nadie sabe quién los manda.

Amazon es el líder indiscutible de su segmento de mercado. Pero ahora se está enfrentando a un suceso extraño que nadie parece comprender; aunque implica la seria posibilidad de que algún empleado o ex colaborador haya comprometido la seguridad de los clientes del sitio.

Se prostitución de un engendro que ha comenzado a volverse cada vez más recurrente en Estados Unidos. Donde un inocente agraciado importación un producto a través de Amazon. Espera el arribo del paquete. Por fin llega. Lo abre. Y en su interior encuentra un bártulo sexual en vez de lo que pidió.

Un extenso reportaje del Daily Beast es el más flamante caso. Donde expone la historia de Nikki, una chica que ha sido víctima de esta extraña clase de broma en más de una ocasión.

El problema es que, a pesar de sus intentos infructuosos por conquistar la cooperación de Amazon. Hasta la aniversario no sabe quién la ha tomado como víctima recurrente, ni por qué.

Amazon lo acepta

El punto interesante es que Amazon se ha manifestado sobre el asunto, y confirma que este emisión no requerido de juguetes para adultos es una situación que se ha presentado con varios clientes:

Esto es parte de un mal comportamiento que estamos investigando. Indagamos en las consultas de nuestros consumidores que han recibido paquetes no solicitados, ya que esto violaría nuestras políticas.

Por el momento hemos confirmado que los vendedores involucrados en la transacción no recibieron nunca los nombres ni direcciones de emisión de Amazon.

Usualmente eliminamos a los vendedores que violan nuestras políticas de conducta, al igual que retenemos los pagos y trabajamos con la policía para tomar las medidas adecuadas.

Desde Massachusetts hasta Canadá

El extraño engendro se ha manifestado durante el posterior mes. Un estudiante de la Universidad Ryerson en Canadá recibió un vibrador. Una unión estudiantil de la Universidad de Regina recibió una Fleshlight. Nikki ha recibido tanto productos sexuales como artículos cotidianos, pero no solicitados.

El costo de los objetos va de los USD $25 con destino a en lo alto. Pero no son cargados a la maleable de las víctimas. Ellas simplemente reciben el “regalo”, pero nunca llega el producto que originalmente ordenaron.

Hasta el momento la teoría más hablada sobre el asunto es que alguno está montando un esquema muy esmerado pirateando reseñas de cuentas verificadas, para posicionar productos en saco a comentarios, dejando el emisión del bártulo a algún inocente del que hayan podido robar sus datos de domicilio.

Nada es oficial, y la única certeza mostrada con el caso de Nikki es que Amazon ha sido extraordinariamente ineficiente para brindarle la certeza de que no está siendo acosada específicamente por algún cibercriminal o algún empleado retorcido al interior de la compañía.

Será interesante descubrir cómo se resuelve todo.

 


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