5 razones por las que no me compraría el iPhone X

Llevo meses esperando el dispersión del nuevo iPhone X, estaba convencido de ir a por él, pero ayer, calibrado al terminar la conferencia, me pregunté, ¿de verdad es este el iPhone que estaba esperando? El nuevo iPhone X es toda una bestia, pero hay algunos puntos que no terminan de convencerme, así que he decidido explicártelos a continuación.

Entrada a una nueva coexistentes

El iPhone X supondrá un brinco generacional en todos los sentidos, ya que cada uno de los detalles que esconde afectarán a todos los aspectos de la plataforma, hasta el punto de modificar la experiencia de sucesor como veremos más delante. Teniendo en cuenta que empieza una nueva etapa, no sería la primera vez que nos toparíamos con un maniquí que rápidamente terminará “sustituido” por una nueva traducción en la que se corrigen aspectos esenciales.

La pantalla y su escalón

El recortadura superior creado por la colocación de la cámara TrueDepth no me convence. Esa “mancha” negra estará siempre presenta en todas las pantallas, molestando en una imagen a pantalla completa y obligando a estrechar la superficie útil del terminal. Además, Apple especifica en sus guías de estilo para desarrolladores que está terminantemente prohibido utilizar bandas negras para ocultar el escalón, por lo que será harto difícil no echarle cuenta. ¿No hubiera sido mejor cubrir toda la parte superior con una bandada de flanco a flanco?

De hecho, parece que ni la propia Apple tiene muy claro qué hacer con la mostrador superior, ya que en la web oficial encontramos imágenes con un fondo sable que la ocultan (cosa que en teoría los desarrolladores no pueden hacer) y otras en las que el fondo pasa a ser apagado, permitiendo ver en ese caso claramente la visera superior.

Face ID, el escáner facial

A desliz de probarlo, la idea de usar un escáner facial no me convence. No dudo de la eficiencia del sistema (aunque en la presentación no mostrara precisamente su mejor cara, nunca mejor dicho). Apple es diestro en reinventar funciones que ya existían y hacerlas mucho mejor, sin secuestro, es el movimiento a realizar lo que no me gusta.

Para que el terminal “te vea” tendremos que orientarlo siempre en dirección a nuestro rostro, como cuando nos hacemos un selphie o utilizamos la cámara primero como espejo. Ni en la presentación, ni en las especificaciones técnicas del teléfono se detalla el ángulo de cobertura de la cámara primero (o el sensor encargado del escaneo), por lo que no sé exactamente cómo de precisos tendremos que ser a la hora de apuntarnos con el teléfono.

Craig orienta el teléfono hacia su cara con un leve gesto del brazo

En la demo fallida de Craig Federighi se puede ver cómo el directivo tiene que realizar un movimiento con el protector sutilmente forzado para desbloquear el teléfono. Es calibrado lo que me pasa cuando uso el sistema de desbloqueo facial del Galaxy Note 8, y puede que me ocurra lo mismo con el iPhone X. No siento esa argumento como un movimiento natural y fluido como podría ocurrir con Touch ID. Con el conferenciante de huellas, pespunte con arrostrar el teléfono del saquillo en dirección a mis fanales para encontrarme el terminal ya desbloqueado. Es intuitivo, es rápido y es natural.

En el vídeo de presentación oficial podemos ver como una chica apoyada en el borde de una piscina puede desbloquear el teléfono mientras este está dejado caer en el suelo. Esto deja ver que el gratitud funcionará con un ángulo harto cómodo, sin secuestro, en la demo de la conferencia no parecía ser así.

La desaparición del pulsador Home y el olvido de 3D Touch

Este punto esconde más detalles del que podrías pensar. Los usuarios de terminales con iOS llevan abriles pulsando un pulsador para retornar a la pantalla principal, arrastrando desde el ángulo superior para ver las notificaciones y haciendo el ademán en dirección a hacia lo alto para hacer aparecer el Control Center. Pues admisiblemente, todo esto ha cambiado por completo en el iPhone X, ya que todos los paneles aparecerán deslizando desde hacia lo alto según la zona desde la que arrastremos el dedo, dejando sólo el menú de multitarea para el ademán desde el borde inferior (manteniendo la ventana en el centro), y la revés a la pantalla principal con un simple ademán rápido en dirección a hacia lo alto.

¿Y qué pasa con 3D Touch? El objetivo del click potencial sigue presente, no me malinterpretes, pero podrían activo incluido una zona sensible a la presión en la parte inferior para retornar al menú principal. Esto al menos mantendría cierta esencia de la interfaz de sucesor que llevamos usando desde hace abriles. Todos estos cambios suponen un borrón y cuenta nueva harto agresivo, y no harán más que volvernos locos cuando pasemos del iPad al teléfono. Si al menos iOS 11 incluyera estos cambios por software para el resto de terminales, la transición sería más llevadera (aunque seguiríamos sin estar de acuerdo).

El precio

El maniquí más rebajado del iPhone X costará 1.159 euros en España. Sin entrar en si verdaderamente vale ese precio o no, lo que menos me gusta de esa guarismo es lo que finalmente me ofrece. El teléfono llegará harto pelado, con 64 GB de almacenamiento interno en el flanco de las especificaciones (no hay traducción de 128 GB), y auriculares cableados y un cargador de 5W en el aspecto de accesorios. Un teléfono que se coloca como el más parada de la comunidad debería de incluir todos los accesorios de serie. Con esto queremos sostener que los AirPods podrían encontrarse adentro de la caja, y que el cargador rápido incluso debería de incluirse, ya que el terminal presume de ofrecer sistema de carga rápida. Al final, el maniquí de 64 GB se dispara en precio, y si te ves pobre de espacio, sólo te queda pasarte al maniquí de 256 GB, que supone 170 euros más. ¡Anda! Lo que cuestan unos AirPods.


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