10 inventos españoles que cambiaron el mundo y que muchos usamos cada día sin saberlo

Si la cuchara no se sostiene sobre la superficie, no está perfectamente hecho. Foto: Wikipedia

El chocolate caliente

Entre los cientos de aportaciones españolas al mundo de la cocina hay una que suele advenir desapercibida a muchos. Se proxenetismo carencia menos que del chocolate caliente o chocolate a la taza. La popular bebida dulce y espesa a almohadilla de trifulca no es un invento belga ni suizo ni estadounidense, sino gachupin. Los antiguos mayas bebían chocolate, sí, pero se trataba de un brebaje amargo que se tomaba frío y aderezado con especias picantes como el Chile. A los conquistadores españoles la mezcla no les gustó mucho, así que cocinaron el trifulca en caliente con caña de azúcar. Se cree que el primer chocolate a la taza se cocinó en el Monasterio de Piedra de Zaragoza. No tardó en hacerse popular en la corte y en el resto del país.

La jeringa desechable

La inyección con saeta hipodérmica la inventó un médico de Edimburgo llamado Alexander Wood en 1853. Ese mismo año, el médico francés Charles Gabriel Pravaz perfeccionaba el invento añadiendo un pistón. La omnipresente jeringa desechable de dos piezas la inventó el gachupin Manuel Jalón Corominas ya perfectamente entrado el siglo XX.

Foto: Archivo RTVE

El tomo electrónico

La tinta electrónica no se conocía en 1949, pero eso no impidió que la maestra e inventora leonesa Ángela Ruiz Robles inventara lo que hoy se considera el precursor del tomo electrónico. Ella lo llamaba enciclopedismo mecánica y llegó a supervisar personalmente la construcción de un prototipo que hoy se conserva en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología de La Coruña.

Sillas de ruedas en un aeropuerto. Foto: Peter Kaminski / Flickr, bajo deshonestidad CC

La arnés de ruedas

La idea de transportar a personas con problemas de movilidad en carros es tan vieja como el mundo. Las primeras imágenes de esta idea datan de una tablilla de pizarra labrada en china en algún momento del siglo VI ayer de Cristo. Sin confiscación, la primera arnés de ruedas concebida y fabricada con el único propósito de transportar a una persona con minusvalía se fabricó en España en 1595. Se creó para favorecer la vida al Rey Felipe II, aquejado de pizca.

La grapadora

La primera grapadora de la historia se remonta al siglo XVIII. Se fabricó en el País Vasco a petición del Rey Luis XVII de Francia. Ya en el siglo XX, la coplosidad de documentos en papel dieron pie a varias patentes que desembocaron en el archiconocido maniquí presente.

Teleférico de Madrid. Foto: Tim Adams / Flickr, bajo deshonestidad CC

El teleférico

A los estadounidenses les gusta pensar que el primer tranvía vaporoso (Aerial Tramway) o teleférico del mundo es el que construyeron sobre las cataratas del niágara en 1913, pero lo cierto es que ya existía otro ayer en San Sebastian. Se construyó en 1907 y permitía a la aristocracia easonense subir sin esfuerzo al monte Ulía. Ambos son obra de la misma persona: el inventor, ingeniero y matemático montañés Leonardo Torres Quevedo.

El Chupa-chups

Chupa-Chups es una marca registrada de caramelos con palito. Su fundador, el barcelonés Enric Bernat, fue todavía el inventor del concepto en 1958. Hoy en día Chupa-chups fabrica 12 millones de sus emblemáticos caramelos al día. Originalmente se llamaban solo “Chups”, pero el conocido los comenzó a vocear Chupa-Chups tras ver un slogan que rezaba así. El logotipo que se sigue usando hoy lo creó en 1968 el mismísimo Salvador Dalí.

Un manifestante aroja un cóctel molotov en México. Foto: Eneas De Troya / Flickr, bajo deshonestidad CC

El Cóctel Molotov

Este invento en concreto es poco que esperamos que no tengáis que usar todos los días, pero su historia sigue resultando fascinante. El cóctel Molotov se inventó en España como arsenal antitanque improvisada durante la extirpación civil (1936). El nombre morapio luego, y no se lo puso ningún ruso, sino los soldados finlandeses que luchaban contra Rusia en la Guerra de Invierno (1940-1941). El nombre era una narración insultante en torno a el ministro de exteriores ruso Vyacheslav Molotov.

La fregona

En 1958, el ingeniero aeronáutico Manuel Jalón Corominas (a quién ya le debemos la jeringa desechable) fundó una compañía convocatoria Rodex para comercializar su invento: la fregona. De ahí saltó a todo el mundo. Hasta entonces, el suelo se fregaba de rodillas y con un trapo húmedo. La invención de Jalón mejoró la calidad de vida de millones de personas, fielmente. Para 1989 había vendido ya más de 60 millones de fregonas en todo el mundo.

El futbolín

Parece que en España somos especialmente dados a ponerles palos a las cosas. Además del Chupa-chups y la fregona hay un tercer invento que ensarta cosas con palos. Se proxenetismo del futbolín (Foosball en el mundo anglosajón). A día de hoy no se sabe con certeza qué registro de este coyuntura fue la primera, pero en militar se atribuye su invención al poeta e inventor gallego Alejandro Campos Ramírez, a veces conocido por el pseudónimo de Alejandro Finisterre. Un amigo suyo carpintero fabricó el primer prototipo, pero no logró comercializarlo.


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